Levantamientos en Venezuela y Ucrania: un desafío para la izquierda de EE.UU.

By Jan Adams
February, 2014

Tracucción por Ruth Warner-Carrillo

Este mes, escritora de Tiempo de Guerras  Jan Adams abarca dos áreas del mundo donde Estados Unidos intenta torpemente controlar el resultado de dos levantamientos muy distintos: Venezuela y Ucrania. Ella propone que los progresistas y activistas a favor de la paz en este país tienen un desafío real en cada uno de estos casos: asegurar que los aventureros imperiales aquí no empeoren la vida de la gente común en esos países.

Jan quiere que los lectores sepan que este artículo representa sus propias opiniones, no necesariamente las de todo el colectivo de Tiempo de Guerras.

La gente llena las calles, construyen barricadas, denuncian autoridades elegidas que creen que los han defraudado; la policía y los ejércitos responden con bastones, gases lacrimógenas, balas de hule, y hasta francotiradores. ¿Cómo deben entender estos levantamientos los izquierdistas, liberales anti-guerra, y el movimiento por la paz? Reconocemos a los levantamientos populares como una etapa frecuente en la larga lucha de la gente común por afirmarse como actores de su propia historia. Casi como instinto, sentimos simpatía.

Pero estos eventos toman lugar en países lejanos sobre los cuales sabemos poco. ¿Quiénes son los “buenos” en estas luchas? ¿Cómo entender a quién hay que apoyar? ¿Nosotros tenemos a quién apoyar como izquierda, liberales anti guerra, y como movimiento por la paz?

Este ensayo estudia esas preguntas con referencia a lo que sucedió en febrero en Venezuela y Ucrania.

VENEZUELA

Oficialmente la “República Bolivariana de Venezuela”, este país latinoamericano rico en petróleo ha sido un ejemplo para los pueblos de Sudamérica desde que Hugo Chávez fue elegido presidente en 1999. Chávez encabezó un esfuerzo preocupante y ampliamente popular  por usar los réditos de petróleo venezolano para mejorar las condiciones para la mayoría de los pobres urbanos y campesinos rurales del país. Los pobres que nunca antes tuvieron acceso a servicios de salud ni educación de repente sí tuvieron una oportunidad. Eso lo reconoce hasta la muy crítica Associated Press”, Chávez invirtió la riqueza petrolera de Venezuela en programas sociales incluyendo mercados de comida estatales, beneficios en efectivo para familias pobres, clínicas de salud y programas educativos gratis”.

A pesar de la hostilidad de los Estados Unidos (EE.UU. defiende a las compañías petroleras y oligarquías dóciles), Chávez sobrevivió los intentos de golpe de estado promovidos por EE.UU., y también varias elecciones. Tras la muerte del líder carismático el año pasado, su vicepresidente Nicolás Maduro, un dirigente sindical, ganó la presidencia. Continuaría la revolución bolivariana.

Y luego comenzaron las protestas masivas en semanas recientes, protestas tan claramente basadas en la clase media que el  New York Times puso de titular a su reportaje, "Habitantes de barrios pobres en Caracas preguntan, ‘¿Qué protestas?’"

Pero esa no es toda la historia. Tristemente, existen problemas reales en Venezuela. Hasta los observadores que sienten simpatía, como el Profesor  Mike González, informan sobre un catálogo  de problemas sociales que están socavando la legitimidad de Presidente Maduro (de su artículo Jacobin):

Maduro ganó las elecciones presidenciales en abril 2013. Pero esta vez, al candidato derechista Henrique Capriles Radonski, le faltaban sólo 250 mil votos (menos del 1 por ciento) para ganar. Fue una expresión clara de la frustración y el enojo entre los que apoyan a Chávez. 2012 había visto tasas oficiales de inflación alrededor del 50% y el nivel ha subido inexorablemente durante el año pasado. Hoy la canasta básica cuesta 30% más del salario mínimo – eso es si se pueden encontrar los bienes en los estantes cada vez más vacíos de tiendas y supermercados. Las escaseces se explican en parte por la especulación de los capitalistas – al igual a lo que ocurrió en Chile en 1972 – y en parte por los costos más altos de artículos importados, que constituyen una proporción cada vez mayor de lo que se consume en Venezuela. O sea, no artículos de lujo sino que comida, tecnología básica y hasta la gasolina.

Todo esto es una expresión de una crisis económica arduamente negada por el gobierno de Maduro, pero que es evidente para los demás. La inflación es provocada por la pérdida de valor del bolívar, la moneda venezolana, que a su vez resulta de la parálisis económica. La verdad es que se ha prácticamente paralizado la producción de todo menos el petróleo. La industria automovilística emplea a 80 mil trabajadores, pero desde principios de 2014 ha producido 200 vehículos [énfasis añadido] – lo que normalmente se produciría en medio día.

[¿]Cómo es posible [?]… La respuesta es política, no económica: la corrupción en una escala difícil de imaginar, combinado con la ineficiencia y la falta total de una estrategia económica. En semanas recientes han ocurrido denuncias muy públicas de especuladores, acaparadores y contrabandistas que llevan petróleo y casi todo lo demás sobre la frontera colombiana. Y ha habido informes sobre el “descubrimiento” de miles de recipientes de comida podrida.

Este es el contexto en que los venezolanos pobres luchan por asegurar que "¡No volverán!"; [la oligarquía]

Mientras tanto, aunque en este país no nos damos cuenta, estos mismos venezolanos están muy conscientes que los Estados Unidos quieren destruir a la revolución bolivariana. “Hay $5 millones en el presupuesto federal EE.UU. de 2014 para financiar las actividades de la oposición en Venezuela”, según Mark Weisbrot, del UK Guardian, “y es casi seguro que esto es apenas la punta del iceberg – encima de los cientos de millones de dólares de apoyo abierto durante los últimos 15 años”.

Mientras nuestro gobierno revuelve la olla contra los intereses de los pobres, es evidente que la tarea de los de izquierda, los liberales anti guerra, y del movimiento a favor de la paz en los Estados Unidos tiene que ser: exigir que Estados Unidos permita a los venezolanos decidir su propio camino.

Esa es la parte fácil. Pero no le hacemos un favor a nadie, incluyendo a los venezolanos, si al apoyar el experimento bolivariano pretendemos que todo marcha perfectamente. Aunque las protestas contra el gobierno de Maduro claramente están basadas en sus opositores de clase, tenemos que reconocer que Venezuela está en crisis económica.

Tenemos que desarrollar la capacidad de pensar honestamente sobre los conflictos en países donde se entromete nuestro gobierno – y no perder de vista la única tarea que razonablemente podemos asumir: controlar a nuestros propios imperialistas ambiciosos.

UCRANIA

Es relativamente fácil imaginar una postura sensata para la izquierda, el movimiento por la paz y los liberales anti guerra en relación a Venezuela – comparado con Ucrania. Sin embargo, al igual que en muchos conflictos mundiales desde que se terminó la Guerra Fría, los eventos en Ucrania no parecen ofrecer muchos “buenos”.

¡Pero, qué drama! Que fascinante las fotos de la ocupación este mes: desde las batallas en la plaza central de Kiev (Maidan) a la luz de llantas en llamas, a la revelación del palacio opulento del presidente derrocado Yanukovych.

Hasta el momento, no ha surgido ninguna narrativa ampliamente acordada de lo que ha sucedido y lo que está sucediendo en Ucrania. Es posible que lo único que todos aceptan es que el país está profundamente dividida por muchas fisuras. Es notable que casi todos los medios que he consultado han publicado una serie de mapas que muestran la ubicación de los grupos lingüísticos ucranios y rusos, fronteras históricas entre grupos nacionales, la historia de las fronteras cambiantes de Ucrania, la distribución de los votos mayoritarios en las elecciones de 2010 en Ucrania que resultaron en la elección de Yanukovych. Si quieren ver mapas, pueden verlos aquí o aquí.

De esta situación compleja y rápidamente cambiante, voy a mencionar algunos hitos:

  • Ubicado a un océano y medio continente de distancia, al pueblo de Estados Unidos se le puede perdonar por no conocer los hechos centrales de la historia moderna de Ucrania. Pero, a los ucranios no. Aquí está el resumen conciso del Profesor Timothy Snyder.

Ucrania no es tanto país como una expresión concentrada de lo peor del siglo veinte en Europa, un lugar  en el que tanto el estalinismo como el socialismo nacional dejaron tras todo tipo de campos de ma6tanza, múltiples terrenos del olvido, lleno de obstáculos…. Mientras los ucranios en el oeste tienden a olvidar a los polacos y judíos, los habitantes del sureste se olvidan de los ucranios hambrientos despojados de sus tierras, a veces por sus padres o abuelos. En el este de Ucrania, generalmente se considera heroico haber sido integrante del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial, y se considera como afuerinos o criminales a los nacionalistas que se resistieron a la expansión del poder soviético hacia el oeste de Ucrania.  Se olivan de los delitos perpetrados por el mismo Ejército Rojo…

  • Nadie discute que Ucrania esté rota. Según el editor de Business New Europe, Ban Aris, “Económicamente, Ucrania está al borde del colapso. La moneda nacional ha caído en un 20 por ciento desde el principio de este año. Sin embargo, la UE no podrá por su cuenta rescatar al país”.
  • En noviembre, tras negociaciones prolongadas, el presidente Yanukovych optó por no firmar un acuerdo con la Unión Europea que habría orientado su país hacia el resto de Europa. Por alguna razón pensó que lo que ofrecía la UE no era un trato atractivo; lo que ofrecía la UE era algo como, “Los aceptamos solamente si rebajan su nivel de vida” por medio de políticas de austeridad.
  • Aunque el presidente ruso Putin ofreció un rescate parcial de $15 mil millones a cambio de que Ucrania se uniera a la Unión Eurasia dominada por Rusia, ese trata no fue aceptable ni para los manifestantes en Kiev que pedían una nueva elección ¡AHORA! ni tampoco para los oligarcas ucranios, que habrían perdido su tajada al presidente de momento.
  • Una mezcla de manifestantes, durante distintas fases de la lucha, sacaron a Yanukovych de Kiev empujándolo a los brazos de Rusia. (Si aguantan en análisis de un científico político de cómo el presidente ucrania podría haber reprimido las protestas, puede leerlo aquí.)
  • Una vez que huyó Yanukovych, los políticos de oposición reclamaron el poder del gobierno para el parlamento. Llamaron a nuevas elecciones, y también “aprobaron un proyecto de ley que revocaba el derecho de las regiones de Ucrania a declarar que el ruso fuera idioma oficial junto con el ucrania. Esto enfureció a la mitad ruso parlante del país, y la prohibición rápidamente fue levantada”, según Time World el 1 de marzo de 2014. Esto no era un parlamento que actuaba deliberadamente para aumentar su legitimidad tras eventos nacionales traumáticos.
  • El domingo, 2 de marzo, Rusia había tomado control de la península Crimea de Ucrania, sin derramar de sangre – algo que no sorprende en un área donde la mayoría habla ruso, Rusia tiene grandes bases militares, y los medios de comunicación rusos son fuente de la interpretación en ruso de lo que sucede en esa parte de Ucrania.
  • Algunos observadores, como Dmitri Trenin de Carnegie Moscow Center, al escribir en The Observer, creen que la crisis en Crimea podría llevar al mundo a una segunda guerra fría. Otros señalan que si Putin busca dividir a Ucrania, probablemente se convertiría no solo en una pesadilla geopolítica, sino también una  pesadilla militar para Putin, parecido a lo que fue Irak o Afganistán para Estados Unidos (y para la Unión Soviética en el caso de Afganistán).  

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER?

Mientras los grandes poderes – Rusia, Estados Unidos, y posiblemente Alemania como el más importante actor de UE – asumen posturas geopolíticos, los pueblos de esos países al igual que los ucranios de todos tipos se convierten cada vez más en espectadores sin poder.

¿Entonces cómo debemos responder los de izquierda, liberales anti-guerra y el movimiento de paz a lo que sucede en Ucrania?  Yo diría que debemos ubicarnos al lado de la gente común que se verá afectada, y eso es decir casi toda la gente en la región. Ninguno de los poderes ofrece algo que apoyar.

Como siempre, la responsabilidad principal de los activistas en EE.UU. es tratar de limitar el daño que hace nuestro propio gobierno. En este caso, la tarea es un poco más clara. Por mucho que el presidente Obama hable de los “costos” para Rusia, y las palabras de John Kerry sobre la “agresión” rusa, el partido guerrerista aquí siempre está encabezado por los mismos sospechosos de siempre: los neoconservadores y republicanos que buscan atraer las bases, Dick Cheney y John McCain. El presidente demócrata tiene que tratar de resolver los asuntos domésticos de EE.UU., lo que estructuralmente lo ubica como aliado del autocontrol.

The views expressed here are those of the author and do not necessarily represent those of the entire War Times project

Jan Adams has worked with WarTimes/Tiempo de Guerras since its beginning, coordinating distribution during the three years when the organization published an antiwar tabloid newspaper. She is a lifelong political activist who has worked for justice in Central America (Nicaragua and El Salvador), in South Africa, in the fields of California with the United Farmworkers Union, and for racial and economic equality with electoral and advocacy campaigns in many areas of the United States.

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