PRIMAVERA ÁRABE PROVOCA REBUSCA EN WASHINGTON POR UN PLAN B

By Rebecca Gordon
March, 2011

Las guerras y ocupaciones de Washington:
Resumen del mes #71
31 de marzo de 2011
Por Rebecca Gordon, War Times/Tiempo de Guerras

¡Qué mes

Continuaron los levantamientos en el mundo árabe, presentando la primera amenaza seria al poder estadounidense en esa región desde los años 1970, cuando los países de la OPEP primero se pusieron de acuerdo para levantar los precios del petróleo, y el pueblo iraní sacó al viejo aliado de Estados Unidos, el Shah.

Desde el derrocamiento del Shah, Washington ha contado con Israel y una serie de estados policiales dictatoriales – sobretodo Egipto y Arabia Saudita – para proteger los intereses de Estados Unidos en esta región estratégica, rica en recursos petroleros. Ahora se derrumbó ese arreglo. El dictador egipcio Hosni Mubarak quedó derrocado. Crecen en todo el mundo árabe las oleadas de protestas de las bases a favor de la democracia y las oportunidades económicas – si bien con diferentes niveles y bajo diferentes banderas políticas. Y un Israel que se vuelca más hacia la derecha está quedando cada vez más aislado a nivel internacional.

Sorprendido por la ferocidad y la amplitud de la Primavera Árabe, Washington frenéticamente busca un plan B. Sin haber aún un acuerdo sobre las tácticas entre la élite de Estados Unidos (ni, aparentemente, dentro del mismo gobierno de Obama), la Casa Blanca está quemando las pestañas para tratar de limitar los elementos más democráticos y radicales dentro de la rebelión árabe para tratar de afectar el resultado de la oleada actual de protestas. Washington está desesperado por un plan de respaldo que – aunque requiera de algunas concesiones a las aspiraciones populares – preserva al máximo el control imperial.

Ahora la atracción principal de esa búsqueda es la intervención en Libia. El Presidente Obama – sin autorización del Congreso – ahora está al mando de la primera guerra lanzada durante su presidencia. El escritor de la revista Atlantic, Andrew Sullivan observó correctamente que la respuesta del gobierno a cualquier mención de falta de proceso democrático en este  país ha sido, “Cállense y deje que nosotros lo hagamos”. Horas después de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (con abstenciones importantes de China, Rusia, Alemania, India [RWC1] y Brasil) votó a favor de establecer una zona de exclusión aérea sobre Libia, usando como justificación principal la verdadera amenaza de masacres de parte del régimen de Gadafi – aviones franceses y británicos comenzaron a bombardear. Las bombas EE.UU. siguen golpeando blancos libios al momento de escribir este resumen.

El 28 de marzo, el presidente habló al pueblo estadounidense sobre Libia en un discurso que algunos, tales como el experto en el Medio Oriente Juan Cole, consideraron "un elegante razonamiento moral normado por pragmatismo." Otros progresistas consideraron que la retórica de Obama se parecía preocupantemente a los discursos de su antecesor inmediato, George W. Bush, sobre la guerra en Irak. Estas respuestas continuaron el debate que surgió entre la izquierda de apoyar o no a la intervención. Si bien reconocen que las verdaderas motivaciones de Washington tienen que ver con el control sobre el panorama político del mundo árabe en vez del humanitarismo, algunos en la izquierda simpatizan con el levantamiento popular contra el brutal régimen de Gadafi que había amenazado con una masacre y opinaban que esto justificaba un apoyo limitado a esta específica intervención extranjera.

¿También cambia el enfoque de iniciativas nacionales?

Las cosas han estado cambiando en las calles también aquí en los Estados Unidos. Respondiendo a una agresión desenfrenada de los republicanos contra los trabajadores públicos (la vanguardia de un movimiento mayor y bipartidario de atacar a los trabajadores, comunidades de color y los pobres bajo el estandarte de “imponer medidas de austeridad”) ha surgido una oleada de protestas militantes de las bases. Centrado en Wisconsin, esta oleada se ha extendido a otros estados y ha dado lugar a nuevas coaliciones, aunque son frágiles aún, de grupos sindicales y comunitarios.

Es de gran importancia que el movimiento sindical parece haberse despertado nacionalmente. La organización Move On informa que el AFL-CIO planea manifestaciones y acciones laborales en todo el país el lunes 4 de abril.

 Más información aquí, incluyendo un mapa de acciones planeadas.  Esto continúa siendo una batalla principalmente defensiva, pero el impulso ha cambiado en términos de movimiento de base, desde el Tea Party al extremo más progresista del espectro.

Además, activistas por la paz se han lanzado en esta nueva dirección promoviendo la conexión entre los recortes al presupuesto militar, terminar las (ahora son tres) guerras de Estados Unidos, y resolver las necesidades humanas en casa. Gracias al trabajo de una de estas campañas, Hartford, Connecticut recientemente se sumó a otras ciudades que han aprobado resoluciones solicitando que los gastos militares estadounidenses sean encausados a las necesidades domésticas.  

Victorias del pueblo en Túnez y Egipto: ¿Ahora qué?

Hay una escena famosa en la obra maestra de Gillo Pontecarvo's La batalla de Argel. Muy noche, un soldado de la Fuerza de Liberación Nacional Ali La Pointe, está encima de un techo con el dirigente de FLN, Larbi ben M'hidi, están hablando de la huelga general organizada esa semana por la organización, y están pensando en el futuro. Ben M'hidi dice, "Sabes, Ali, Es bien difícil comenzar una revolución, es más difícil sostenerla, y lo más difícil es ganarla. Pero únicamente después, una vez que hayamos ganado, que comienzan las verdaderas dificultades”.

Los pueblos de Túnez y Egipto ahora enfrentan las “verdaderas dificultades” de construir sociedades democráticas en países que por tanto tiempo sufrieron gobiernos autócratas. Como expresó al  New York Times Ahmed Faouzi Khenissi, el alcalde de Zarzis, una ciudad de 70 mil personas en Túnez, "Es todo un país que hay que reconstruir. No va a ser sólo un año, ni dos años, ni tres años. Tomará una generación completa."

Una de las dificultades que enfrentan los movimientos en ambos países es que los levantamientos en el mundo árabe tiene dos raíces, entrelazadas pero distintas, una combinación de deseos económicos y políticos. Quedará por verse si, por una parte, será posible alcanzar las aspiraciones de los jóvenes para lograr trabajos proporcionales con sus niveles educativos (o simplemente tener empleos) y, por otra parte, si estas aspiraciones serán compatibles con las demandas por cambios democráticos.

En Egipto, el referendo del 19 de marzo sobre las enmiendas constitucionales representa un momento importante. El escritor de War Times/Tiempo de Guerras Hany Khalil escribió, "Las enmiendas fueron aprobadas por un amplio margen. Con una participación electoral del 41%, el 77% votó a favor. La aprobación abre el camino para las elecciones parlamentarias en junio, presidenciales en el otoño, y la redacción de una nueva constitución dentro de un año, por el nuevo parlamento”. Pero el voto y los debates que lo precedieron mostraron claramente las divisiones reales entre las fuerzas que derrocaron a Mubarak. El ejército y la Hermandad Musulmana apoyaron el referendo, mientras la izquierda seglar y los jóvenes se opusieron a ello. A cambio, ellos favorecían botar la vieja constitución y volver a redactarla, y argumentan que junio es demasiado pronto para poder organizar campañas electorales exitosas después de décadas de supresión de los partidos políticos.

Es bastante común en las revoluciones que la liberación no libere a todos por igual. Muchas mujeres egipcias que pasaron semanas en la plaza Tahrir del Cairo para exigir la renuncia de Mubarak, recibieron un rechazo de algunos de sus recientes compañeros cuando regresaron a la plaza el 9 de marzo para celebrar el Día Internacional de la Mujer. Su manifestación fue atacada por hombres civiles. Según Amnistía Internacional, por lo menos 18 mujeres fueron arrestadas y maltratadas sexualmente por el ejército egipcio. Ellas “contaron a Amnistía Internacional que fueron golpeadas, recibieron choques eléctricas, fueron esculcadas desnudas mientras soldados barones sacaban fotografías y luego fueron obligadas a someterse a “chequeos de virginidad” y amenazadas con cargos de prostitución”. Lea más aquí.

Libia: Levantamiento anti dictatorial, guerra civil e intervención occidental

De todos los movimientos antigubernamentales que sacuden el mundo árabe este año, sólo el de Libia pasó rápidamente a ser principalmente un enfrentamiento armado. Los analistas están todavía tratando de entender si esto se debió más que nada al uso inmediato de represión mortal de parte del régimen, a la deserción temprana de algunos de los generales de Gadafi, o a la perspectiva de algunos en la rebelión anti-dictatorial. De cualquier manera, rápidamente el levantamiento se convirtió en una guerra, una guerra en la que ahora están profundamente enmarañadas las fuerzas militares francesas, británicas y estadounidenses, con un poquito de “cobertura” árabe de parte de dos buques de guerra (construidos en EE.UU.) y algunos aviones de Qatar.

La deserción de los generales libios no parece haber tenido mucho efecto sobre la lucha en sí, que ha sido encabezado en tierra principalmente por hombres jóvenes entusiastas pero totalmente desorganizados. En la parte oriental del país, el control sobre las ciudades y los pueblos ha tambaleado entre las fuerzas pro y en contra de Gadafi. Los ataques aéreos han derrotado una parte del ejército de Gadafi, los rebeldes avanzan rápidamente desde su base en Benghazi a pueblos como Ras Lanuf, Uqayla, Brega, y Ajdabiya. Con igual celeridad, una vez que se calma el apoyo aéreo, regresa con ferocidad el ejército, y los rebeldes se retiran por la costa.

Mientras la OTAN ha acordado tomar responsabilidad por mantener la zona de exclusión aérea, hay poco acuerdo interno si esa responsabilidad incluye ataques aéreos a las fuerzas terrestres de Gadafi. Tampoco los países de la OTAN están de acuerdo si los objetivos finales de la campaña militar incluyen sacar a Gadafi del poder. Así describe esta discusión el :

"Los Estados Unidos ha hecho todo menos decir públicamente que debe haber un derrocamiento del Coronel Gadafi desde adentro – cuando el jueves [24 de marzo] los comandantes estadounidenses llamaron abiertamente a los militares libios a dejar de atacar sus órdenes – aunque los funcionarios de la administración insisten que no es el objetivo explícito del bombardeo, y que su objetivo inmediato tiene limitantes más definidos.

"Francia lo toma un paso más, al reconocer a los rebeldes libios como los representantes legítimos del país, pero otros aliados, incluso los que se oponen al control errático y autoritario de Gadafi, se han taimado. Eso ha complicado la planificación y ejecución de la campaña militar, dejando por el momento su objetivo mal definido”.

El hecho que el Times use palabras como "incipiente" y "mal definido" para describir la coalición y sus objetivos, sugiere cómo fue agarrado de imprevisto el Occidente y que todavía no ha  desarrollado una estrategia unificada para afirmar los intereses imperiales en esta región crítica. Lea todo el artículo aquí.

Mientras tanto, varios países entre otros Brasil y Alemania han expresado sus preocupaciones de que la OTAN, dando la impresión de tomar partido en el conflicto, ha sobrepasado los limitantes de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. La Resolución 1973 únicamente autoriza “la protección de civiles y zonas pobladas por civiles” y no el derrocamiento de Gadafi.  (Lea aquí la resolución completa.) Rusia y China se han extendido más al denunciar los operativos EE.UU.-británico-francés como excederse al mandato de la ONU con el objetivo de querer controlar el petróleo en Libia y la región.

Quizás se salvaron vidas, pero no gracias al altruismo

Como parte íntegra del paquete de la Primavera Árabe, la rebelión en Libia mereció y rápidamente consiguió el apoyo de la mayoría de los que apoyan la democracia y la paz. Pero, después del optimismo inicial parecía que el levantamiento estaba a punto de la derrota, y Gadafi amenazó abiertamente con ir de casa en casa para encontrar y matar a los rebeldes. Muchos de los participantes en la rebelión se cambiaron de postura y empezaron a pedir desesperadamente una zona de exclusión aérea u otras formas de ayuda del occidente. No sorprende considerando las circunstancias, que preocupaciones humanitarias llevaron a varios en la izquierda a argumentar que, en balance, la intervención militar occidental si bien tenía peligros era un mal menor a la no intervención.

War Times/Tiempo de Guerras respetó estas opiniones (e hizo referencia a varios de ellos en su proyecto inicial comentarios sobre Libia). Y puede ser que la intervención occidental a fin de cuenta salve a más libios de los que está matando actualmente con los bombardeos y ataques de misiles – aunque de ninguna manera parece seguro esto con el escalamiento militar. Pero, incluso en ese caso, es crítico identificar y explicar los motivos de fondo de la intervención, no sólo la “historia oficial” propagandística.

Un punto pertinente aquí es la historia de Washington con referencia a la “intervención humanitaria”. Se destaca que dichas intervenciones son altamente selectivas y suelen ocurrir únicamente cuando están alineados con algún interés imperial. Sólo falta señalar la diferencia entre la respuesta de EE.UU. a las agresiones contra civiles bahreiníes con apoyo de los saudíes (mantener apoyo por un régimen represivo con críticas leves) comparado con la respuesta ante las agresiones de Gadafi contra los civiles libios. También se puede mencionar la carencia total de respuesta a una crisis humanitaria documentada de mucho mayor magnitud a lo que ocurre hoy en Libia: en la Costa de Marfil el intento de otro dictador de mantenerse en el poder ha resultado en violencia a gran escala y, según la ONU, más de un millón de personas se han convertido en desplazados internos, con un número mayor que ha huido a Liberia y Sierra Leone. Hasta el día de hoy, no ha habido respuesta del Consejo de Seguridad ni de Washington. ¿Será acaso porque Libia tiene petróleo y el producto de exportación principal de la Costa de Marfil es el chocolate?

Más allá de la hipocresía occidental, existen los hechos concretos de la postura de Washington hacia la Primavera Árabe, y específicamente hacia Libia. Después de mucha renuencia – y en contra de los deseos de los neoconservadores estadounidenses, los poderes en Israel y la familia real saudí – el gobierno de Obama tiró a Mubarak debajo del tren y se conectó su plan de “estabilización” al Ejército Egipcio. Reconociendo (a cambio de su antecesor) que el poderío militar y político de Estados Unidos tiene límites en el mundo actual, Obama decidió reposicionar a Estados Unidos como un país que por lo menos apoya un poco las aspiraciones democráticas árabes. (Y así poder ganar más influencia, o control, sobre lo que el gobierno considera regímenes menos dictatoriales que se formarán en el “Próximo Medio Oriente”).

Luego Libia, donde Gadafi nunca fue el ayudante preferido de EE.UU., le dio a Estados Unidos la oportunidad de lograr varias cosas a la vez: hacer algo “real” que podría promoverse como apoyo a las aspiraciones árabes; ejercer influencia decisiva en el nuevo régimen a asumir el poder en Libia; y reasegurar a los saudíes y los israelíes que Estados Unidos siempre estaría presente si hacía falta la fuerza. (De esta manera dando la luz verde a la intervención saudí en Bahréin y los recientes ataques de Israel contra el Gaza, que son relacionados con la intervención el Libia).

Esos eventos están de fondo en la discusión si era o no conveniente la zona de exclusión aérea alrededor de Benghazi. Para leer más información de antecedentes y más detalles, véase:  

Bahréin, Jordania, Siria and el Yemen

Este resumen sería demasiado largo para la mayoría de los lectores si diéramos una cobertura decente de los sucesos en todos los otros países árabes que experimentan rebeliones populares. Lo importante es notar que cada país tiene su propia historia, economía y conjunto de fuerzas, y que los intereses del gobierno estadounidense son diferentes en cada uno. Por ejemplo, Bahréin tiene una importancia estratégica para los Estados Unidos porque este país isla se encuentra en el Golfo Pérsico y es el hogar de la Quinta Flota de la Armada de EE.UU. Jordania, fronteriza con Israel y con una población principalmente palestina, hace tiempo ha sido importante en los esfuerzos de Estados Unidos por “estabilizar” a la región, y por lo tanto Washington no ha dicho pío sobre la represión a los opositores en ese país.

Mientras tanto, en el antiguo "Patio Trasero"

El presidente Obama pasó cinco días en América Latina en marzo, en un intento por reforzar otra área tradicional de poder EE.UU. Él esperaba regresar con acuerdos comerciales fortalecidos, sobre todo con el creciente poder económico en la región, Brasil. Como señala Julian Blanco Prada del Progressive Media Project, China ha sustituido a Estados Unidos como el mayor socio comercial de Brasil, y también Brasil está en proceso de ganarle a este país en su comercio con otros países latinoamericanos. En años recientes, América Latina se ha girado más hacia la izquierda que cualquier otra zona del mundo. El apoyo del gobierno estadounidense al golpe de estado hondureño y su continuo apoyo militar a Colombia muestran que Washington también está dejando abierta todas sus alternativas en esa región. Los Estados Unidos, con menos poder económico en la región, tampoco ha terminado de formular un “Plan B” para esta zona crítica.

Nada será igual

Sea la que sea el resultado en el mundo árabe, queda claro que el poder de EE.UU. en esa región se ha visto fuertemente golpeado. El trípode antiguo de aliados de Estados Unidos– Arabia Saudita, Israel, y Egipto – ha perdido una pata, dejando una plataforma mucho menos estable para los esfuerzos de Estados Unidos por controlar los eventos. Este período marca un cambio histórico en el poder mundial.

De manera simultánea marca un punto de cambio para el acceso del mundo a la energía y como se conecta eso con la crisis ambiental y relaciones globales de poder. No se pierda de leer el penetrante artículo de Michael Klare sobre este tema, The Collapse of the Old Oil Order. Combinado con el horror de las plantas nucleares en Fukushima, Japón – que ha debilitado el consenso internacional reciente a favor del poder nuclear—se abre un nuevo período en la batalla por la producción energética y la dependencia mundial en combustible fósil, tan destructivo para el medioambiente.

Y crece la resistencia mundial al programa de austeridad del capital global. No es únicamente en Wisconsin y Ohio. Londres tuvo su mayor manifestación desde las que ocurrieron previo a la invasión a Irak, y cientos de miles salieron a las calles para protestar las medidas drásticas de austeridad del gobierno del Reino Unido.

Existe un creciente consenso entre progresistas que el poder global de Estados Unidos está en decadencia. En marzo de 2011, nos rodean pruebas de esa decadencia y un nuevo dinamismo en los movimientos populares.

The views expressed here are those of the author and do not necessarily represent those of the entire War Times project

Rebecca Gordon is a member of the War Times/Tiempo de Guerras organizing committee. She has been a political activist for more years than she cares to remember, working on issues of feminism, war and peace, economic and racial justice, and specifically torture in the post-9/11 United States. Rebecca's new book, Mainstreaming Torture comes out in May 2014 from Oxford University Press. She's also the author of Letters From Nicaragua, a record of six months spent in the war zones during the contra war.

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