VIVIENDO AL BORDE

By Nathan Paulsen
August, 2011

Las guerras y ocupaciones de Washington:
Resumen del mes #75

29 de julio de 2011

Por Nathan Paulsen,traducido por Ruth Warner Carrillo

Abastecer a un ejército a una gran distancia es empobrecer al pueblo de uno... Toda su fuerza se gasta en el campo de batalla y quedan indigentes las familias en el frente interno. -- Sun Tzu, El arte de la guerra

La vida florece en los bordes.
Foto: http://wn.com

Durante una conversación animada en una de tantas noches de calor sofocante en Minneapolis, se me presentó el concepto del “borde” como un lugar de una creatividad poco común en el mundo ecológico. El borde de las regiones biológicas, zonas climáticas y paisajes es el lugar donde ocurre la más productiva actividad ecológica y es un enfoque de agricultores sostenibles. Sea el lugar donde un bosque se topa con un llano  o donde se encuentra una pendiente con una planicie, las fronteras son los espacios donde se tiende a congregar la vida con todo su esplendor, intercambia energía, y nos sorprende con nuevas formas y relaciones.

Pasamos ahora al entorno social donde masas de humanos viven en los márgenes del orden dominante. En la sombra cabildeo de Washington, los feudos corporativos y una derecha en ascendencia, sufrimos íntimamente el costo pleno del militarismo, del imperio y todas las patologías conexas. Al borde de la sobrevivencia – emocional y física – tenemos apenas la distancia necesaria de los adornos cotidianos de la cultura colonizante para poder desarrollar una conciencia crítica capaz de imaginar mundos alternativos. En otras palabras, las fronteras del terreno político-económico, al igual que los bordes biológicos, son un espacio de inseguridad y creatividad. 

Los márgenes que aparecen hoy en los titulares se encuentran en lugares como Afganistán y Pakistán, donde invasores occidentales cruzan fronteras con un flujo incesante de soldados y aviones teledirigidos, o en Egipto, donde el auge de un movimiento popular derrocó a una dictadura. También están frente a nuestros ojos.

Me refiero a decenas de millones de ciudadanos económicamente vulnerables que han quedado a la deriva tras los recortes drásticos a las redes de seguridad social; y a los millones de pobres y personas de color que son afectados por guerras contra las drogas y perfiles raciales.

Me niego a ignorar el caso más reciente de violencia doméstica en las noticias locales. Quiero examinar la conciencia de un país que ha enviado a algunos de nuestros mejores hombres y mujeres a luchar en guerras a ultramar, pero que no levanta un dedo para cuidar a los heridos, de cuerpo y mente. Insisto en prestar atención a los puntos claves donde el cambio climático lanza torbellinos a barrios de casas de remolque, prendas personales son llevados por las aguas de inundaciones incesantes, las sequías consumen nuestros alimentos antes de la cosecha, y oleadas de calor matan a ancianos pobres aislados en apartamentos ruinosos.

Siento la necesidad de aprender de los creadores de justicia en todos los continentes. Las plazas llenas de humanidad en África, Asia y el Medio Oriente donde la gente resiste a los tiranos y sus patrocinadores imperiales. Las combinaciones de movimientos sociales con partidos electoreros en Sudamérica, donde gobiernos que se inclinan a la izquierda buscan nuevos caminos. Huelgas y rebeliones en Europa, en las que cientos de miles de personas luchan por la dignidad y en contra de medidas de austeridad.

A continuación se mencionan algunas de la multitud de historias que se podrían contar este mes. Ilustra el lento desenmarañamiento del orden dominante en el borde donde la política se encuentra con los ciudadanos comunes, se vuelcan los planes de guerra y surgen nuevas estructuras sociales de esta lucha por la vida.

IRAK: ¿PASOS TENTATIVOS HACIA EL RETIRO?

Bases del EEUU en Irak en junio 2010.
Imagen: http://www.americasnewsonline.com/

Del pico de 169 mil soldados en Irak en 2007, quedan apenas 46 mil. Las bases militares estadounidenses se han reducido de 92 en enero a 52 en julio. El sol se está poniendo sobre una guerra que ha asesinado a cientos de miles de iraquíes, dejado agonizante a las familias y amigos de casi 4,500 soldados americanos muertos, destruido la infraestructura iraquí de manera que tomará décadas reconstruirla, desplazado a cuatro millones y medio de personas, y herido sicológica y físicamente a toda una generación.

Pero, aún no ha terminado. Siguen las muertes. De hecho, junio fue el

mes de mayores muertes para soldados estadounidenses desde hace dos años – y siguen entrando dólares impositivos de EE.UU. a una tasa de $4 mil millones al mes. Además, Washington hace lo posible por llegar a un trato para permitir la continuación de la presencia militar estadounidense mucho más allá de la fecha de salida antes acordada de más tarde este año.   

La  Associated Press informa que el gobierno de Obama ha mencionado su interés en dejar en Irak una fuerza de entre 8,500 y 10,000 tropas por lo menos hasta fines de 2012. Durante una visita a Irak el 11 de julio, en nuevo Secretario de Defensa Leon Panetta expresó su impaciencia con el gobierno de al-Maliki por no haberse decidido a  "solicitar" la presencia continua de tropas EE.UU. A Panetta también se le salió la razón clave que  Washington se quiere quedar: para contrarrestar la influencia iraní en Irak y en la región

A pesar de las quejas de Panetta, hay pocas probabilidades de llegar a un acuerdo que extienda la ocupación. Cualquier acuerdo tendría que contar con la aprobación del parlamento iraquí, cuyos bloques políticos fracturados tienen que hacerle caso a la opinión pública de Irak, que se opone abrumadoramente a la continuación en tierra iraquí de tropas extranjeras. En caso que hubiera negociaciones tras bastidores para extender la ocupación, probablemente causaría manifestaciones callejeras masivas. Éstas desestabilizarían la frágil coalición de gobierno y podrían amenazar con aumentar los ataques a tropas estadounidenses, que han estado en aumento desde que Washington empezó a dar señas de querer quedarse más allá del fin de año.

En esencia, la Casa Blanca y el Pentágono se han visto reducidos a negociaciones; no era exactamente lo que ellos esperaban durante la fanfarronería hace siete años de “¡Misión Cumplida/Sigamos a Teherán!” Puede ser que aún faltan luchas arduas antes de que termine esta guerra y ocupación. Pero vale mencionar que el imperio se ha visto críticamente debilitado en Irak.

AF-PAK SE BALANCEA EN EL BORDE

Con la toma de riendas de parte de un nuevo  general y embajador estadounidense, hubo cambio de guardia este mes en Afganistán, pero casi nada más ha cambiado. La gran mayoría de los afganos siguen viviendo en una pobreza arrolladora sin acceso a servicios básicos. Un informe reciente indica que más civiles fueron asesinados en junio que en ningún otro mes de la guerra. El retiro de 33 mil soldados estadounidenses comenzará “lentamente” según funcionarios de EE.UU, pero sigue siendo una fantasía la idea que los clientes afganos de Washington se “tomarán el lugar” mientras EE.UU se “retira”. En el régimen de Karzai abunda la corrupción y apenas puede proyectar su poder más allá de la capital de Kabul. El asesinato este mes de varios funcionarios de alto nivel de Karzai ha amenazado aún más la estrategia estadounidense.

Al otro lado de la frontera, los funcionarios de Pakistán vuelven la vista hacia China para buscar apoyo y reafirmar su independencia de Washington. Tras el asesinato unilateral de Osama bin Laden – junto con cientos de misiles teledirigidos disparados a remotas aldeas paquistaníes – la disputa pública entre Washington e Islamabad se volvió más áspera. Cuando Pakistán empezó a negarles visas a los funcionarios estadounidenses y a echar personal militar, el gobierno de Obama cortó $800 millones en asistencia militar. Hasta hoy, Pakistán ha dicho que le vaya bien.

ISRAEL SE TAMBALEA AL BORDE DERECHISTA

Al cobrar fuerza la lucha palestina en el terreno y en solidaridad mundial, la política israelí galopa hacia la derecha.

Comenzó una nueva fase de acciones masivas no violentas palestinas  en Jerusalén, Cisjordania y las fronteras de Israel. Continúa el acuerdo entre Fatah y Hamas y la Autoridad Palestina presiona por el reconocimiento de la ONU.  La Primavera Árabe que sacude la región da muestras de respaldar de manera más explícita la causa palestina: el más reciente personaje en apoyar el reconocimiento del estado de Palestina (por medio de Twitter) fue Wael Ghonim, el ejecutivo de Google que jugó un papel importante en la revolución egipcia.    

Entonces Israel, en lugar de hacer la mueca de responder a las demandas palestinas, aprobó una ley contra el boicot. La legislación impone fuertes penalidades contra cualquiera que insinúe apoyar una acción de boicot contra “Israel o alguna zona bajo su control”. No sólo constituye un ataque a la libertad de expresión sino que es un intento de anexar a Cisjordania por obra de magia. La redacción de la legislación – impulsada por las demandas del movimiento derechista de colonos – no distingue entre Israel dentro de las fronteras de 1967 y todos los territorios ocupados por Israel fuera de esas fronteras.

La ley pasará a revisión de la Corte Suprema de Israel, y ha provocado la oposición de una amplia gama de de grupos en Israel (así como de judíos estadounidenses). Estas divisiones abren nuevas oportunidades para hablar sobre las raíces del conflicto entre Israel y Palestina. Pero hasta el momento la conversación entre los judíos israelíes se ha enfocado casi exclusivamente en la cuestión de derechos democráticos. No tiene un lugar importante en su agenda las brutales condiciones de vida de los palestinos bajo el apartheid, que impulsa los llamados internacionales al boicot.  Incluso entre los activistas pro paz en Israel que– corriendo mucho riesgo – apoyan un boicot a los asentamientos, la mayoría se opone al llamado de la Sociedad Civil Palestino por Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) que forma una parte integral de la nueva resistencia masiva no violenta en Palestina.

Donde más se necesitan los esfuerzos BDS es en los Estados Unidos, que sigue siendo el que más respalda a Israel en el mundo. El 20 de julio, el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó otros $3 mil millones en asistencia militar para Israel.    

DISPUTAS POR EL PODER EN EGIPTO

El 8 de julio, cientos de miles de egipcios tomaron las calles en todo el país, con demandas para los generales en el poder. La amplitud de las manifestaciones  demostró la profunda frustración entre el pueblo egipcio por la lentitud de los cambios. Las consignas principales incluyeron: justicia para unos 900 mártires de la revolución, asesinados por las fuerzas policiales de Mubarak; la expulsión del gobierno de personas leales a Mubarak; fin a los juicios militares de civiles; y mejoras a las crecientes privaciones económicas. Miles de personas permanecieron en campamentos temporales el resto del mes, con la promesa de quedarse allí – y realizar actos de desobediencia – hasta que se realicen reformas democráticas.

El ímpetus de las protestas públicas, más de cinco meses después de la caída de Mubarak, ha estremecido el concejo militar. En un intento ingenuo por callar las críticas, los gobernantes en funciones tomaron una serie de actos – más que nada simbólicos – que no disminuyeron su capacidad de controlar las políticas o de proteger sus enormes intereses económicos. Han habido muchos cambios a los integrantes del gabinete, y se pospuso por un mes la fecha final para elecciones (una pequeña concesión a las fuerzas seglares que querían más tiempo para prepararse). Se despidieron a unos 600 agentes de policía de alto nivel, y se limitaron los poderes de los tribunales militares.

Al mismo tiempo que concedía un poco de terreno, el concejo prohibió huelgas laborales, censuró los medios de comunicación, realizó “pruebas de virginidad” en mujeres opositoras, y reprimió violentamente las protestas. También está contemplando una  norma constitucional para proteger y ampliar su autoridad.

Las actuaciones del concejo militar para tratar de responder a la presión popular es un verdadero cambio a la postura del régimen de Mubarak. Sin embargo, las fuerzas armadas egipcias no son una institución democrática. El hecho que el concejo militar no ha podido seguir su tendencia tradicional de gobernar con mano de hierro es una muestra del enorme cambio el balance de poder desde que comenzó la revolución.

AUSTERIDAD DE WASHINGTON SE TOPA CON LAS MASAS   

El  informe  deprimente sobre empleos que salió el 8 de julio, indicó que los empleadores estadounidenses habían sumado apenas unas 18 mil plazas en junio. Pero se necesitan crear por lo menos 150 mil puestos cada mes sólo para mantener el paso con el crecimiento natural de la fuerza laboral.

Mientras la Gran Recesión de hoy hace estragos a lo que queda de nuestro nivel de vida colectivo, han subido a niveles sin precedentes las ganancias corporativas y casi todo el crecimiento limitado en los últimos dos años únicamente ha beneficiado a los ciudadanos más pudientes.

Las invasiones a Afganistán e Irak dejaron una falta de $1.3 billones en las arcas públicas, que aumenta a diario. Y las fuerzas armadas gastan anualmente $20.2 mil millones en aire acondicionado sólo en Irak y Afganistán. Esto constituye más del presupuesto total de la NASA o lo que BP ha pagado por su negligencia en el Golfo de México.

La pregunta principal – si bien no pronunciada – referente a los planes de reducción del déficit que ofrecen los demócratas y republicanos de alto nivel es ¿hasta qué grado se puede recargar a los sectores más vulnerables del pueblo el costo del militarismo y la crisis económica? Si el presupuesto público refleja prioridades y valores, entonces queda claro quiénes están estableciendo el plan de acción en Washington: los ejecutivos de las corporaciones multinacionales, los altos mandos militares, los administradores de fondos de cobertura, y la élite de Wall Street. Los demás tenemos que apretarnos los cinturones; se nos obliga trabajar por salarios que no alcanzan para pagar las cuentas, de dejar de recibir medicinas que podrían salvar nuestras vidas, de recortar los gastos de abarrotes, postergar la jubilación, y pasar nuestros mejores años buscando trabajos que no existen.

Mientras los demócratas progresistas formularon una propuesta razonable para eliminar el déficit en apenas diez cortos años al imponer impuestos a los ricos y recortar el presupuesto militar (véase The People’s Budget), esa alternativa no saldrá en los principales medios de comunicación nacional. Tampoco se escuchará a los principales dirigentes demócratas abogando por un presupuesto que pide una rendición de cuentas de la élite económica por su búsqueda descabellada por ganancias por encima de valores humanos.

En lugar de recortes razonables a gastos militares y la imposición de un código impositivo justo, que no favorece a las personas que son tan ricas que la mayoría de sus ingresos no provienen de trabajo real, Washington tiene la intención de empujar por el precipicio económico a decenas de millones al recortar el Seguro Social, Medicare, Medicaid y otros programas sociales. (La naturaleza internacional de la agresión contra el estado de bienestar fue subrayada este mes cuando viajó a Grecia Hillary Clinton y respaldó fuertemente en nombre de EE.UU. las medidas de austeridad griegas.)

¿HABRÁN SORPRESAS?

=

Con advertencias menores, el gobierno de Obama se ha claudicado ante los extremistas republicanos que proponen que la crisis económica del país es el resultado de "gastos gubernamentales excesivos".  Pero el monstruo de la revocación de servicios que se nos viene encima nada tiene que ver con la insolvencia de los programas sociales por los cuales lucharon nuestros abuelos y bisabuelos. Tampoco es provocado por gente sencilla que esté viviendo más allá de lo que permiten sus recursos limitados. Es una consecuencia lógica del financiamiento de las guerras, de una concentración excesiva de la riqueza en pocas manos, del peligroso populismo derechista cuyas ideas económicas son atizadas más por el racismo y el "America-es-el-mejor-ismo" que por hechos reales.

La derecha renovada está totalmente dedicada a su lucha para salvaguardar la riqueza de los ultra-pudientes. En Minnesota, los republicanos cerraron al gobierno estatal durante 20 días en julio para prevenir que una pequeña porción del déficit de $5 mil  millones fuera cerrada con un leve impuesto a los 7 mil 700 minnesotanos que ganan más de $1 millón al año.

En un esfuerzo por buscar apoyo para un programa político que claramente no conviene a la gran mayoría, los republicanos usan tácticas de dividir y conquistar. En específico, le ponen colores a las ansiedades económicas para ganar votos culturales reaccionarios de los blancos que temen los cambios demográficos que ubican en la mayoría a la gente de color. La postulante a candidata presidencial republicana Michelle Bachmann usa esta técnica cada dos por tres. Recientemente al hablar a un grupo de agricultores blancos de Iowa, víctimas de inundaciones masivas, sugirió que los fondos federales para asistencia en casos de desastres eran insuficientes porque el gobierno estaba pagando reparaciones por discriminación a agricultores negros.

En realidad, hay fondos suficientes para todos. Incluso más allá de los gastos militares innecesarios y las fortunas privadas, al escribir estas líneas, las corporaciones están acaparando casi $2 billones en reservas en efectivo.

Dolorosamente, el estado fracturado y de poca autoridad moral del movimiento social de izquierda implica que no hay contrapeso a los incentivos de la dirigencia demócrata para unirse a los derechistas republicanos y sus donantes corporativos e imponer medidas de austeridad.

Pero como en todas las guerras, en la guerra de clases los guerreristas tienen que lidiar con la ley de consecuencias no intencionales. Aparte de profundizar el sufrimiento de los pobres, trabajadores y desempleados, se desconoce cuales puedan ser los resultados de la cruzada de austeridad actual. ¿Quizás estemos al borde de la reconstrucción de la autoridad moral progresista, en base al ímpetu y las lecciones del levantamiento de Wisconsin, por medio de nuevos esfuerzos como Rebuild the Dream, o por medio de la revitalización de los movimientos laborales, a favor de los derechos de inmigrantes o de libertad para los negros – o alguna combinación de las mismas? Es la naturaleza de un borde, o una transición, siempre existe la posibilidad de un par de sorpresas.

The views expressed here are those of the author and do not necessarily represent those of the entire War Times project

I have worked in human services for much of the past decade; during that time, I acquired an intimate viewpoint on the suffering that structural violence causes in the everyday life of our nation. In writing for War Times, I am particularly concerned with how the United States military machine – consuming hundreds of billions of tax-dollars on an annual basis to wage war and export death – has left us with fewer resources at home for health care, public education, affordable shelter, living wage jobs, domestic violence shelters, and other critical social needs.

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