Mechas cortas encima de polvorines

By Alicia Garza
January, 2012

Las guerras y ocupaciones de Washington:
Resumen del mes #82

29 de febrero de 2012
Por Alicia Garza; traducido por Ruth Warner-Carrillo

Image: digitalart / FreeDigitalPhotos.netEl sueño neoconservador post 11 de septiembre de ver a Washington a cargo de todo el Medio Oriente se está desmoronando ante sus ojos. Pero, por muy loco que parezca, los aspirantes republicanos a la Casa Blanca están tocando los tambores para otra guerra en el Medio Oriente.

Los “aliados” afganos están matando a tropas de la OTAN día por medio, y se está deshilando la guerra de Estados Unidos en Afganistán. En ¿El final en Afganistán? Tom Engelhardt y Nick Turse afirman que "funcionarios americanos están hablando de no empaniquarse (lo que indica que hay un ambiente de pánico)”.

Existen cada vez más pruebas que la guerra contra Irak no sólo fue un desastre humano para el pueblo iraquí, también hubo un fracaso vergonzoso cuando los planes de EE.UU. de crear “la embajada más grande” en el mundo en Bagdad se recortaron por la mitad, y el gobierno iraquí ahora está más cerca políticamente a Irán que a los EE.UU.

Pero en la campaña electoral acá, las conversaciones sobre política exterior son dominadas por los republicanos que intentan alarmar al público americano sobre las supuestas armas nucleares de Irán (que las fuentes de inteligencia de EE.UU. dicen que Irán no ha decidido construir aún) , promesas de un apoyo de 1,000% para los asentamientos israelíes, y amenazas por atacar a Irán.

Entonces al final del mes más corto del año, el mundo tiene una mecha más corta que nunca. Al centro de este escenario está el peligro de la guerra contra Irán. Pero también existe la tensión en la península coreana y más amenazas de intervención militar en Siria, donde el polvorín que amenaza con encender la región consiste en una mezcla de un régimen brutal, una población dividida, tensiones sectarias y ambiciones occidentales e israelíes. Y al fondo de todo esto se encuentra el nuevo despliegue militar en cámara lenta hacia posiciones estratégicas en el Pacífico para vigilar y rodear a China y así contrarrestar lo que Washington percibe como la amenaza más grande a su poder en el siglo 21.

ESTAMOS LISTOS: AUMENTO DE PRESENCIA EE.UU. EN EL PACÍFICO

Como se ha analizado antes en columnas de War Times/Tiempo de Guerras, la ascendencia continua de China tiene preocupado no sólo a EE.UU. sino otros países nerviosos por lo que perciben como la postura agresiva de China. Desde 2009, China ha superado a EE.UU. como el socio comercial más importante de África, con inversiones masivas en la infraestructura africana. Tiene una fuerza militar creciente y ha tomado posiciones cada vez más firmes al reclamar territorios valiosos en disputa como el Mar de la China Meridional, rico en recursos energéticos.  Esta ascendencia tiene a Washington con la guardia en alta, y alistándose para asegurar la supremacía EEUU contra el único poder que Washington percibe como capaz de convertirse en una “competencia entre pares”.

Debajo de la superficie está la conciencia creciente entre la élite estadounidense sobre la caída del poder económico y político de Estados Unidos. La ascendencia continua de China como un poder económico y militar junto con las crecientes tensiones en la región del Pacífico entre las dos Coreas ha llevado a un aumento silencioso de parte de EE.UU. de su presencia marítima y un despliegue de tropas en la región.

Un resultado es el regreso de Washington a las Filipinas. Esto marca un cambio de la política reciente en las Filipinas, que había rechazado las fuerzas armadas estadounidenses en los últimos 15 años (aunque los militares EE.UU. siguen entrenando a tropas allí, supuestamente para pelear en contra de fuerzas vinculadas a al-Queda). Sin embargo, con una postura más agresiva de China en la región, Estados Unidos ha encontrado que muchos líderes en la región del Pacífico están anuentes a la idea de una presencia militar mayor de EE.UU. Así vemos que Reuters informa que "funcionarios de EE.UU. y las Filipinas están hablando de una ampliación en su cooperación militar” como parte de un “giro” de EE.UU. hacia una Asia económicamente dinámica. Se han llegado a, o se están negociando, acuerdos parecidos con Australia, Japón y Singapur.

Mientras tanto, aumentan las tensiones entre el Norte y el Sur de Corea, allí el polvorín es especialmente explosivo porque ambos lados tienen armas nucleares. Se pensó que quizás la muerte de Kim Jong-il a fines del año pasado llevaría a una nueva era entre ambos países. Sin embargo, recientemente Corea del Norte volvió a comenzar maniobras militares agresivas, y Kim Jong-un dio la orden de responder  contra Corea del Sur en caso de provocación. Y Corea del Sur está reprimiendo a los que promueven la paz y la desmilitarización, especialmente a los que apoyan la resistencia a la base naval en la isla Jeju de parte de los pobladores del pueblo  Gangjeong.

Las crecientes tensiones geopolíticas en la región del Pacífico alimentan la demanda para aviones teledirigidos, armas de destrucción masiva que generalmente se usan para el combate y la vigilancia. Cada vez hay más interés en la compra de aviones teledirigidos de parte de India, Japón, Corea, Singapur y Australia. Con un aumento en la demanda, prosperan nuevas compañías, lo que ha creado fuerte competencia con las industrias grandes ya establecidas. De repente, cada vez más gobiernos buscan conseguir armas que les permitirán vigilar a sus vecinos y participar, de ser necesario, en combate destructivo, lo que ha creado un ciclo peligros en el que todos se preparan para una guerra potencial.

PELIGRO: MUY INFLAMABLE

Mientras crece la militarización en la región del Pacífico, las dinámicas políticas cambiantes en el Medio Oriente crean una situación muy volátil. La estrategia fallida de Estados Unidos en Irak ahora se está repitiendo rápida y visiblemente en Afganistán, con sentimientos anti EE.UU. que corren como fuego por todo el país. Y la amenaza de un ataque a Irán es como una nube negra que ensombrece la región. Israel trabaja en conjunto con los conservadores de EE.UU. para fomentar  ataques preventivos en base a informes exagerados o inventados que Irán tiene o está construyendo activamente armas nucleares.

Se escuchan injurias constantes de parte de los neoconservadores, que acusan a Obama de debilidad frente al terrorismo a pesar del hecho que bajo el gobierno de Obama se han impuesto las más estrictas sanciones vistas en contra de Irán. EE.UU. se está desestabilizando cada vez más debido a la recesión y por haberse sobre extendido en el Medio Oriente. Mientras responden los movimientos populares como Ocupación, los republicanos fomentan en temor y la urgencia de que, a cualquier costo, EE.UU. siga siendo el “Número Uno” en el mundo.

Hasta el momento, el gobierno de Obama ha promovido la política de aumentar la presión sobre Irán por medio de sanciones pero intentar evitar el conflicto militar que los realistas en EE.UU. percibe como un probable desastre para sus propios intereses. Pero las promesas constantes del gobierno de entregar “100% de apoyo” a Israel, junto con sus cálculos electorales sobre tanto el “voto judío” y la necesidad “de dar una imagen de fortaleza” podría resultar en un giro dramático en esta política. Con el desmoronamiento de la postura de EE.UU.  en Afganistán, se ha despedazado también una campaña electoral de Obama que quería promover “la victoria en Irak, éxito contra Al-Qaeda y logros llevando al retiro (algún día) de EE.UU. de Afganistán. Es cada vez más obvio que los afganos no quieren la presencia de tropas extranjeras, y la mayoría de las personas encuestadas en EE.UU. expresan que esa guerra “no vale la pena”. Entonces el camino sensato sería salir, y pronto. Pero, ¿cuándo los líderes imperiales han demostrado sensatez? La historia nos demuestra que en momentos como estos, se corre el peligro de mayor escalada militar en Afganistán, u un ataque contra Irán, como “muestra de fuerza”.

Y se están preparando ya  los argumentos de los guerreristas a favor de la intensificación militar.  A pesar de alegar una victoria en Irak, está muy claro que EE.UU. no logró su objetivo de imponer un régimen favorable al occidente, y que Washington gastó ocho años, miles de millones de dólares, miles de vidas estadounidenses y cientos de miles de vidas iraquíes en una guerra equivocada que se perdió. Y ahora la misma furia anti-EE.UU. que eventualmente obligó a EE.UU. a salir de Irak, se desborda en  Afganistán. La mecha fue la quema del Corán  en un basurero afuera de la base militar más grande de EE.UU. en Afganistán. Pero, antes de eso estaban los ataques nocturnos asesinos, muerte de civiles por bombas estadounidenses, y la humillación diaria de una ocupación extranjera. Como lo describió Engelhardt y Turse, es "una explosión anunciada hace una década."

La élite estadounidense – que incluye el gobierno de Obama – teme que la furia afgana encenderá más sentimiento anti-estadounidense en una región que ha sido transformada por la Primavera Árabe. (La quema del Corán y la respuesta ya es noticia de primera plana en el mundo musulmán). Esto dificulta el logro del objetivo de estabilizar la zona y minimizar los daños extensivos debido a diez años de guerras perdidas y recursos sobre extendidas. Está en apuros.

Un lugar donde percibe una oportunidad es Siria. Desde que explotó en ese país la Primavera Árabe hace un año, la represión brutal del régimen ha dejado a varios miles de manifestantes muertos. Los informes son variados. Fuerzas a favor de los disidentes calculan unas 7,500 muertes. Pero entrelazados con las protestas populares están las ambiciones de los poderes del occidente y regímenes pro-occidentales como Arabia Saudita. Este mes, Obama sacó una declaración que insinuaba que la comunidad internacional debía involucrarse para poner fin a la muerte de civiles  y mencionó que debía terminar el régimen de al-Assad. Washington promovió una resolución de la ONU que podría haber autorizado una intervención extranjera; fue vetada por Rusia y China, citando lo que había sucedido en Libia, cuando una misión autorizada como humanitaria para salvar vidas se convirtió en un operativo para cambiar el régimen. Los EE.UU., Israel y Arabia Saudita quieren instalar en Damasco un gobierno que, a cambio del régimen actual, no esté aliado con Irán y que no apoya a Hezbolá en el Líbano. Está en aumento la amenaza de una intervención EE.UU.. (La mayor parte de la izquierda ha tomado una postura de solidaridad con el movimiento anti-dictatorial mientras se opone a la intervención extranjera.) Habrá que ver cómo esta situación se desenvuelve, qué permitirá al pueblo sirio decidir su propio destino, si es que Siria se convertirá en otro eslabón en la cadena de desastrosas intervenciones estadounidenses.

¿EXPLOTARÁ EL POLVORÍN?

Este mes los eventos relacionados con la guerra y la paz podrían ganar el mejor guión para un los premios de películas de horror. Para el premio de “La situación más peligrosa” tendríamos la amenaza de Israel de atacar a Irán. Washington ganaría el premio por “Mejor papel de apoyo a otra guerra ilícita”. El premio de “Conflicto más largo con la mecha más corta” se lo llevaría la península coreana, con reconocimiento para Washington por su papel de “Apoyo” o hasta “Producción y Dirección”.

Ambas situaciones ganan en conjunto el galardón por “el complot de fondo que más asusta” ya que aunque todas las guerras son destructivas, sobre todo las que involucran armas nucleares. Con las relaciones políticas y el equilibrio de fuerzas que cambia tan dramáticamente en el Medio Oriente y el Pacífico, este premio termina con momentos de suspenso: ¿Podrá el movimiento anti guerra en EE.UU. y el mundo organizar y movilizar suficiente fuerza para ganar un premio de “Detuvieron la Caída a la Locura” al ayudar a resolver estos conflictos en el interés de la paz, para prevenir una guerra sin fin?

The views expressed here are those of the author and do not necessarily represent those of the entire War Times project

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