Inquebrantables

Poster from theAfiche desde la conferencia "Break the Chains" en la Universidad de Oregon, 2003.
Asentamiento Efrat
¡Qué abran la calle Shuhada! Juventud en contra de los asentamientos
Anarcistas en contra de la pared
By Sarah Lazare
April, 2013

Traducción por Ruth Warner Carrillo

En un mes lleno de asesinatos de inocentes desde Boston a West, Texas, y Bagdad a Yemen, Afganistán y Bangladesh, Sarah Lazare  señala lo que todos podemos aprender de la resistencia a la brutalidad y el despojo en Palestina.

Abril fue un mes muy cruel este año. Estoy en duelo por los asesinados y mutilados en  las bombas del Maratón de Boston, por aquellos que murieron West, Texas y Bangladesh debido a la práctica de las corporaciones de preferir las ganancias a la seguridad. Me duele el alma por los que enfrentan ataques de aviones teledirigidos de EE.UU. en Yemen; los bombardeos y enfrentamientos diarios en Irak, explosiones en Afghanistan. Me horroriza empezar a ver el costo humano de los recortes presupuestarios llamados el 'embargo' mientras miles de millones siguen llegando a las fuerzas armadas estadounidenses.

En Palestina, donde pasé las últimas dos semanas, la vida es cruel todos los meses. Pero en vista de lo que parecer ser una fuerza militar israelí abrumadora – con el apoyo rotundo de Washington – los palestinos se preparan para una lucha prolongada, abrazando el concepto de sumoud, la palabra árabe para inquebrantable: un marco para la lucha con raíces en la resistencia paciente y constante; el concepto que la dignidad que conlleva en sí tiene valor; y el principio que vivir la vida y mantenerse en su lugar son formas de resistencia en vista de los poderes que niegan la existencia de Palestina.

Al presenciar en carne propia la resistencia inspirada en sumoud mientras leía los titulares este mes, me llegó con mayor fuerza cómo la relación entre activistas estadounidenses y palestinos enriquece a los que somos de Estados Unidos. Llevamos toda la solidaridad que podemos juntar, pero tenemos mucho que aprender, sobretodo la lección de prepararnos para la lucha prolongada y mantener la esperanza, a pesar de todo.

HEBRON: LIMPIEZA ÉTNICA Y RESISTENCIA

Durante nuestra visita a Hebron/Al Khalil, mis colegas y yo fuimos testigos de los horrores de la ocupación israelí.  Esta ciudad al sur de Cisjordania, y un centro comercial, ha sido estrangulado por un pequeño movimiento de colonos israelíes, lanzado después de la guerra de 1967, y con el apoyo pleno del estado israelí. Después del asesinato masivo de palestinos en 1994 de parte de un colono israelí, el ejército usó la excusa de “problemas de seguridad” para imponer un sistema de separación étnica y el desplazamiento de los palestinos, basados en la restricción, inspección, despojo y patrullaje de la población palestina en el distrito H2 que ahora es controlado por israelíes. Hoy, los soldados israelíes que son enviados a este centro urbano responden a lo que perciben como amenazas de seguridad con violencia excesiva contra los palestinos, cumpliendo órdenes superiores, y muchas veces hace la vista gorda o participan cuando los colonos hostigan y atacan sistemáticamente a los palestinos. La violencia de los colonos y la ocupación militar ha resultado en un gran abandono de H2 de parte de palestinos; el 41,9% de todas las casas palestinas y el 76.6% de los negocios palestinos en H2 están abandonados.

El ex paracaidista israelí Avner Gvaryahu, que ahora participa en un grupo anti ocupación Breaking the Silence, nos llevó en una gira por el distrito H2 como parte de la campaña de la organización por revelar la ocupación por medio del testimonio de veteranos de combate israelíes. Nosotros encontramos una maraña horripilante de caminos fantasmas y barreras de apartheid controlados constantemente por patrullas de militares. La calle Shahuda, sólo para israelíes, divide lo que fue el centro comercial de la ciudad, y lo que fueron tiendas palestinas tienen las puertas soldadas: una tumba a la vida urbana palestina que antes llenaba esta calle. Un puñado de familias que aún viven en ese camino sólo puede acceder a sus hogares desde atrás, por medio de escaleras, techos y cuerdas, y tienen que construir jaulas para proteger sus ventanas de las piedradas de colonos. Se calcula que unos 30 mil palestinos todavía viven en esta parte de la ciudad entre, pero separados de, los colonos israelíes quienes atacan a sus hijos, tiran objetos pesados desde sus ventanas al mercado palestino, y hacen pintas en las paredes como “Gas para los árabes”.

Sin embargo, en el centro de H2, encontramos una resistencia esperanzadora. Sundus Azzaz, palestina de 19 años y organizador con Youth Against Settlements (Jóvenes en Contra de las Colonias)  y Sumoud and Challenge Center de H2, nos invitó a su casa que está conectada al centro y nos contó de los esfuerzos de organización en las calles abandonadas de Hebron. Desde 2010, los palestinos en Hebron se han movilizado a pesar de los gases lacrimógenos y los ataques de los soldados israelíes. Youth Against Settlements ha designado el 25 de febrero como día internacional de acción para abrir la calle Shahuda, y en años recientes han habido manifestaciones en todo el mundo. Durante la visita del presidente Obama a fines de marzo a Israel/Palestina, activistas palestinos, israelíes e internacionales intentaron caminar por la calle Shahuda, invocando mensajes del movimiento de derechos civiles estadounidense.

Azzaz subrayó que la resistencia también ocurre diariamente en actos ordinarios. En un entorno en que los colonos atacan hogares palestinos y tratan de meterse mientras todavía viven allí familias palestinas, el simple acto de quedarse es una forma de resistencia. Las mujeres palestinas muchas veces están a la vanguarda de los esfuerzos por defender los hogares palestinos de la toma de colonos y mantener viva la vida familia. Mientras nosotros estábamos sentados en su patio delantero, Azzaz explicó que en ese momento ella estaba vigilando la casa porque el resto de la familia estaba afuera ese día. “El concepto de sumoud es muy importante para nosotros”, dijo Azzaz con una sonrisa.

EL DISTRITO DE BETHLEHEM SE ORGANIZA EN LA SOBRA DE EFRAT

Hebron no es la excepción: revela la lógica de limpieza étnica y el apartheid tras la ocupación. En el campo de refugiados Dheisheh en el distrito de Bethlehem, apenas unas millas de la terminal 300 que se abre a Jerusalén, los palestinos desplazados viven en refugios que se construyen hacia arriba, porque ya no hay espacio para ampliación, y los murales de jóvenes asesinados por soldados israelíes cubren las superficies agrietadas. Desde el centro palestino Shoruq donde me hospedé en el campamento, yo podía ver el enorme asentamiento israelí Efrat en el cerro de enfrente, que ha tomado tanta tierra a la vista de este hogar hacinado de más de 13 mil refugiados registrados provenientes de 45 aldeas en el Oeste de Jerusalén y la región de Hebron. En una situación en que los toques de queda israelíes, las restricciones a movimiento palestino, y la exclusión de trabajadores palestinos hace que es extremadamente difícil encontrar trabajo, una tercera parte de los residentes están desempleados, y un 15 por ciento de los hogares no están conectadas a las aguas negras públicas. “Yo no tengo futuro”, explicó un residente de Dheisheh de 16 años, encogiendo los hombros, cuando lo conocimos en una gira por el campamento.

Sin embargo, crece una resistencia poderosa en las calles arruinadas de Dheisheh. Shoruq, que significa “derechos” en árabe, es un lugar donde los refugiados se pueden organizar en contra de la ocupación y el desplazamiento por medio de capacitación en los medios, trabajo de gestión, y apoyo legal. Mis colegas y yo nos encontramos en un pequeño cuarto en Shoruq con cinco jóvenes voluntarios que describieron el nuevo centro mediático de la organización, que tiene el fin de empoderar a los palestinos para que puedan contar sus propias historias por medio de la producción audio, video y escrito, con el objetivo a largo plazo de facilitar la comunicación entre campos de refugiados. “Los medios estadounidenses no quieren tocar la verdad”, declaró un estudiante universitario basado en Dheisheh, que pidió hablar de manera anónima. “Es por eso que el mundo está como está. Depende de nosotros decir la verdad”.

Muchas de las aldeas de Cisjordania que siguen libres enfrentan el acercamiento de los asentamientos israelíes y la anexión del muro de separación israelí. Con mis colegas, participé en una manifestación semanal el viernes en Al Ma’sarah, una de las nueve aldeas en el distrito de Bethlehem que enfrenta la anexión y destrucción de enormes cantidades de tierras agrícolas a la ampliación del asentamiento Efrat (que se puede ver de Dheisheh), así como del muro de separación israelí. Marchamos con decenas de aledaños de of Al Ma’sarah y activistas internacionales al camino 3152 que lleva al asentamiento, parte de las manifestaciones semanales en esta aldea. Unos 25 soldados israelíes bloquearon la manifestación pacífica con escudos, rifles M4, y vehículos porta personal, mientras los aledaños correaban y hablaban en contra de la ocupación, los asentamientos ilegales y el desplazamiento.

Las manifestaciones semanales en Al Ma’sarah forman parte de un movimiento creciente que desde 2005 hace manifestaciones en pueblos y ciudades, entre otros  Bil'in, Ni'ilin, Tulkarem, Nablus, Qalqilya y Ramallah Oeste, coordinadas por Comités Populares. Todas las semanas, los palestinos encabezan estas movilizaciones en toda Cisjordania, exponiendose a la represión violenta y a veces mortal de las fuerzas armadas israelíes. Y así, continúan las protestas que fortalecen la dignidad palestina y el impulso organizador, son ancla para la solidaridad internacional, levantan la conciencia mundial y dificultan la toma de tierras de colonos: como respuesta a las protestas constantes en Bil’in, la Corte Suprema de Israel dictaminó en 2007 que se debe derribar el muro que atraviesa Bil’in y hay que devolver algunas tierras a la aldea.

ISRAELÍES EN SOLIDARIDAD CON PALESTINA

Esta resistencia se extiende al estado israelí. Estudiantes de grado 12 que se oponen al servicio militar, o Shministim, al igual que veteranos de combate del grupo Breaking the Silence, trabajan para retirar el consentimiento israelí de la ocupación. Los integrantes de New Profile usan un marco feminista para desmilitarizar la sociedad israelí y apoyar a los jóvenes que cuestionan su servicio militar. Los organizadores israelíes en Yesh Gvul en conjunto con New Profile y generaciones anteriores de Shministim, organizan campañas de apoyo para personas como Nathan Blanc, que actualmente está cumpliendo su octavo plazo en la prisión por negarse a formar parte del ejército israelí en base al argumento que los palestinos en Israel no gozan de derechos políticos. Comunidades Druze  se organizan para apoyar a sus objetores deconciencia que enfrentan menos atención de los medios de comunicación sentencias carcelarias más largas.

La organización israelí Anarchists Against the Wall, por otro lado, se enfoca en la construcción de la sociedad civil palestina, uniéndose a las manifestaciones semanales en todo Cisjordania y prestando apoyo directo a las movilizaciones populares palestinas. “Es una lucha palestina. Nosotros estamos allí para apoyarlos”, explicó Koby Snitz, organizador de hace tiempo con AATW. “Si no nos invitan, no vamos”. Esta organización, al igual que muchos grupos e individuos que trabajan dentro de Israel para poner fin a la ocupación, apoya el llamado palestino para el Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel.

MANTENERSE FIRMES

Parece estar creciendo la resistencia popular dentro de Palestina: los palestinos son unificados por huelgas de hambre que han recorrido las cárceles israelíes desde 2012, y los enfureció la muerte reciente del preso palestino Maysara Abu Hamdiya en una prisión israelí tras negársele atención adecuada para su cáncer. Este 17 de abril – el Día de Presos Palestinos – hubo manifestaciones palestinas y protestas en todos los territorios ocupados, incluyendo una manifestación grande en Gaza City, en la que niños soltaron miles de globos y 3 mil participaron en una huelga de hambre de presos palestinos.. La organización de apoyo a los presos palestinos Addameer conmemoró el 17 de abril al lanzar una campaña para poner fin a la detención administrativa, los arrestos arbitrarios y el castigo colectivo de los palestinos.

Hay señales que la crítica está penetrando y desconcertando a la sociedad israelí. A principios de abril, en un artículo en Haaretz, la periodista basada en Israel Amira Hass declaró que los palestinos tienen el derecho, y hasta el deber, de tirar piedras en contra de sus violentos ocupadores israelíes, e insistió que “tirar piedras es un acto y también una metáfora para la resistencia”. Esto levantó un remolino de críticas, y el grupo de colonos Yesha Council y el Legal Forum for the Land of Israel llegaron al extremo de solicitar una investigación policial de Hass por incitar la violencia y el terrorismo. Sin embargo, algunos la defendieron, entre otros un eminente periodista israelí Gideon quien escribió, “El eslogan de “Basta ya de ustedes ocupadores” no es exclusivo al árabe; es algo que se ha dicho a través de la historia en casi todos los idiomas, incluyendo el hebreo moderno”.

Sin embargo, la visita reciente de John Kerry a Israel confirmó que siguen firmes las relaciones geopolíticas que respaldan la ocupación israelí.  Kerry dijo claramente que los Estados Unidos no detendrá a Israel de tomar acciones contra Irán si las consideran necesarias y prometió respaldar a su aliado cercano, repitiendo el mensaje que Obama envió a Israel en su visita del mes pasado. Como lo afirma Phyllis Bennis, los esfuerzos tras bastidores de Kerry para relanzar la Iniciativa de Paz Árabe Saudí de 2002 es simplemente un recalentamiento de negociaciones pasadas fracasadas, porque Washington no piensa cuestionar la ocupación misma de Israel, ni el derecho al regreso, e Israel se niega a cambiar de postura sobre los asentamientos. Rashid Khalidi señala  que esto forma parte de la política vieja de dar gato por liebre, en la que EE.UU. controla las negociaciones a la vez que respalda a Israel. Las condiciones de la ocupación israelí siguen siendo internacionales, y así debe ser también la resistencia.

Cuando me encontraba en Dheisheh, los residentes subrayaron que la preservación y la generación de la cultura y la vida palestina son componentes importantes de la resistencia en el campamento. En la planta baja de Shoruq, un instructor de baile daba clases sobre el baile folclórico palestino dabke a muchachas jóvenes del campamento. A la vuelta, dos músicos del grupo hip hop  Palestine Street  nos tocaron canciones en su sótano: “Tengo hambre de comida, pero la dignidad es mi alimento,” clamaba su letra en tributo a los huelguistas de hambre palestinos. Los organizadores enmarcaron este trabajo cultural como un medio para fortalecer la resistencia y la existencia con dignidad en este entorno temporal. Cuando le pregunté a un residente de Dheisheh y organizador de Shoruq Nasser Atallah, cuyo familia proviene de una aldea en la zona de HEBRON, si él considera esto como una lucha de toda la vida, él se río y contestó: “Yo soy optimista. Yo creo que regresaré a mi aldea”.

Ese es el espiritu del cual nosotros en EE.UU. tenemos mucho que aprender.

The views expressed here are those of the author and do not necessarily represent those of the entire War Times project

Sarah Lazare lives in Portland, Maine where she is an assistant news producer for Common Dreams. Sarah is an independent journalist and organizer in U.S. anti-war and anti-militarist movements, as a member of War Times and The Civilian-Soldier Alliance, an organization that supports veteran and G.I. movements against U.S.-led wars. Sarah has organized around issues of Palestine solidarity, economic justice, and migrant rights, and she is co-editor of the book About Face: Military Resisters Turn Against War.

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