GUERRA PERPETUA

By Sasha Wright
January, 2013

Las guerras y ocupaciones de Washington:
Resumen del mes #93/31 de enero de 2013

Por Sasha Wright

Traducción por Ruth Warner Carrillo

Sasha Wright expone las dinámicas de fondo de la intervención francesa, apoyada por EE.UU., a Mali, con un enfoque especial en el papel desempeñado por el AFRICOM las políticas de “ajustes estructurales” impuestas por el occidente. Ella también evalúa los resultados de las elecciones israelíes de “debatamos todo menos los asentamientos”.

En su discurso inaugural este mes el presidente Obama afirmó que “se está terminando una década de guerra” y “la seguridad y paz duradera no requieren de guerra perpetua”. Pero las únicas guerras que está terminando Obama (e incluso esos no son el 100%) son las guerras grandes que involucran el despliegue a gran escala de tropas terrestres, muchas bajas estadounidenses y las ocupaciones directas y descaradas.

Aunque es importante la reducción de las guerras en Irak y Afganistán – enfureciendo a los neoconservadores – el militarismo EE.UU. sigue ampliándose y tomando formas nuevas. Tras bastidores este gobierno ha asesinado a miles de civiles en los operativos encubiertos de la CIA y los ataques de aviones teledirigidos en Pakistán, Yemen, y Somalia, ha ampliado la red de pequeñas bases militares EE.UU. en todo el mundo, y ha prestado capacitación y apoyo militar a guerras indirectas. Estas nuevas guerras perpetuas son el “Plan B” de la élite para asegurar el petróleo y mantener la hegemonía económica y militar de los Estados Unidos en un clima de mayor desigualdad global y la inestabilidad creado por los cambios climáticos.

Va en aumento este tipo de participación e intervención  estadounidense en África. El papel desempeñado por Washington salió este mes en los titulares con el envío de tropas francesas a Mali con apoyo logístico estadounidense. La intervención y la crisis maliense en general resaltaron el legado del colonialismo y las maniobras actuales de Estados Unidos por medio de AFRICOM.

GUERRA EN MALI

Tensiones y conflicto antiguos en Mali se volvieron dramáticos este mes cuando las tropas francesas invadieron para detener un posible avance del grupo rebelde Ansar Dine sobre la capital maliense Bamako. Los franceses se adelantaron a una posible intervención de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS) que no iba a ser posible logísticamente hasta en septiembre de 2013. Los franceses, con el apoyo logístico de Estados Unidos y otros países europeos, bombardearon a los rebeldes en el centro y el norte de Mali antes de la llegada de tropas terrestres malienses y franceses. Ansar Dine abandonó a la mayoría de las ciudades, y se restableció rápidamente el control malienses y francés.

http://4.bp.blogspot.com/-avTgsucRv2s/UP5iMMqoiAI/AAAAAAAAAGk/8eWCQDE_HbM/s1600/Mali1.gif

El conflicto maliense escaló hace un año cuando el Movimiento Nacional Tuareg para la Liberación de Azawad (MNLA) se levantó en las ciudades del norte y declaró que el norte era el estado de Azawad, con las armas que inundaron a la región de la guerra en Libia. Las comunidades Tuareg viven y viajan cruzando el Sahara y las fronteras impuestas por Francia a Mali, Mauritania, Argelia, Níger y Chad. Los Tuareg enfrentaban represión por su vida nómada bajo el colonialismo francés y después también bajo el gobierno maliense, y se han levantado pidiendo la autonomía y el desarrollo económico en el norte tres veces anteriores desde la independencia en 1960.

En marzo pasado un grupo de oficiales de bajo nivel, molestos por el manejo del gobierno de la lucha, encabezó un golpe de estado contra el presidente Amadou Toumani Toure. En el caos subsiguiente, las fuerzas del MNLA corrieron a los militares malienses de las ciudades norteñas de Tombuctú, Gao y Kidal. ECOWAS impuso un embargo e inmediatamente se comenzaron pláticas sobre la formación de una fuerza del Occidente de África para volver a establecer la integridad territorial de Mali.

Sólo un mes después, el MNLA fue apartado por sus ex aliados en el levantamiento, las organizaciones islámicas Ansar Dine, el Movimiento por la Unidad y Yihad en África Occidental (MUJAO) y Al Qaida en el Magreb Islámico (AQIM). Tanto AQIM y MUJAO antes habían operado en Argelia y Mauritania e incluían luchadores de países vecinos. Ansar Dine es una organización más reciente encabezado por Iyad Ag Ghaly, que antes fue nacionalista Tuareg muy reconocido y luchador por el régimen de Gadafi que se convirtió al fundamentalismo islámico. Todas estas organizaciones habían conseguido fondos y armas por medio de intercambios de rehenes y el tráfico de cocaína y eran mejor equipados que el MNLA. El objetivo de Ansar Dine no era establecer un estado Tuareg independiente, sino de imponer una forma de ley Sharia, cosa que sí hicieron usando castigos extrajudiciales como latigazos y amputaciones. También destruyeron tumbas y sitios históricos sufíes. Muchos protestaron estas políticas brutales pero al final, ganó la superioridad de la fuerza militar de los milicianos.

EN EL FONDO: COLONIALISMO Y NEOLIBERALISMO

En el fondo del conflicto maliense está la pobreza profunda surgida de 60 años de colonialismo francés. Históricamente centro de tres imperios ricos, Mali ahora es uno de los diez países más pobres del mundo, y el norte es la región más subdesarrollada. Los franceses hicieron inversiones ínfimas en la infraestructura y la industria. Mali fue promovido como fuente de algodón, que sigue siendo su principal exportación y recibe precios muy bajos en el mercado internacional debido a manipulaciones del los mercados franceses y estadounidenses. Y el desarrollo sigue siendo limitado por políticas duras de ajustes estructurales junto con la carga de más de $3 mil millones de deuda externa acumulada principalmente bajo una larga dictadura militar. En 1992 Alpha Oumar Konaré, el primer presidente democráticamente elegido en 20 años, apeló a Estados Unidos y Europa para una condonación de la deuda, pero se lo negaron.

El norte fue más golpeado por la situación económica. Aparte de recibir poca atención del gobierno, esa región sufre de sequías cada vez más prolongadas y severas que afectaron mucho a los animales de los Tuareg nómadas. Los Tuareg se sublevaron pidiendo mayor autonomía y oportunidades económicas en 1962, después de una sequía devastadora en 1991, y otra vez en 1997. Todos estos conflictos se resolvieron con acuerdos de paz que incluían promesas de desarrollo e inversión económica, pero estas promesas jamás se cumplieron.

EE.UU. BUSCA CONTROL PROFUNDO   

Después del 11 de septiembre, el gobierno de Bush buscó aumentar la influencia de EE.UU. en la región del Sahara bajo el pretexto de luchar contra el terror, a pesar de una presencia mínima de actividades terroristas. En 2005, Washington estableció la Iniciativa Anti-Terrorista Trans-Sahara para entregar ayuda militar a Mali, Mauritania, Argelia, Níger, Burkina Faso, Libia, Marruecos, Túnez, Chad, Nigeria y Senegal. Bajo este programa, fuerzas especiales EE.UU. encabezaron maniobras militares anuales con estos países en el Sahara, llamados Operativo Flintlock.

Esas iniciativas luego fueron integradas al Comando EE.UU. en África (AFRICOM), lanzado en 2008. AFRICOM combina programas anteriores de capacitación militar, ayuda y anti-terrorismo, trabajando en conjunto con fuerzas armadas africanas de todo el continente incluyendo las de gobiernos con dudosas reputaciones de derechos humanos. AFRICOM está siempre creciendo, con la construcción masiva de su base existente en Djibouti y otros proyectos de infraestructura que facilitarán el desplazamiento de aviones y aviones teledirigidos por todo el continente. Estados Unidos sigue expandiendo su alcance al crear “acuerdos de acceso” que les permitirán usar bases existentes en lugares estratégicos de África sin el rechazo provocado de la creación de más bases militares permanentes.

AFRICOM puso una cara humanitaria al promover proyectos de ayuda y desarrollo, realizados por militares estadounidenses. Muchos han cuestionado si estos programas deben ser puestos en práctica por AFRICOM cuando existen medios mucho más calificados. Emira Woods, directora de Foreign Policy in Focus, explica en el video

Resist AFRICOM:“Lo que estamos viendo es una repetición de la experiencia de la guerra fría: EE.UU. arma y entrega equipo a fuerzas armadas básicamente con un puño militar pero disfrazado con el guante aterciopelado del apoyo humanitario y el desarrollo”.

Los objetivos de AFRICOM son asegurar el petróleo africano y contener a China – ambos objetivos críticos para mantener a Estados Unidos como súper poder. El petróleo africano ahora representa más del 10% de las importaciones petroleras EE.UU., el segundo más grande después de Canadá y América Latina y más que todo el petróleo importado del Medio Oriente. Mientras tanto, China tiene enormes inversiones en la exploración y la industria en todo el continente, además de sobrepasar a EE.UU. como el principal socio comercial de África.

AFRICOM ha desempeñado un papel muy importante en la formación de las fuerzas armadas malienses. En la última década, EE.UU. ha entregado millones en capacitación y equipo militar a la administración del ex presidente Toure. Si bien la ayuda supuestamente tenía el fin de aumentar la seguridad y la posibilidad del país de controlar sus fronteras, los defensores de derechos humanos temían que se podía usar contra la población Tuareg en el norte.

EFECTOS DE LA INTERVENCIÓN

La guerra ha causado una crisis humanitaria, con aproximadamente 230 mil desplazados internos en Mali y más de 144 mil que han huido a campamentos en Mauritania, Níger, Argelia o Burkina Faso. Muchos refugiados usaron todo el dinero que tenían para conseguir transporte y las agencias de ayuda están tratando de entregar servicios básicos en los campamentos.

En las primeras semanas de la intervención extranjera parecía haber un apoyo sorprendente para la intervención francesa, tomando en cuenta el legado del dominio francés. Los residentes de Bamako y el sur de Mali mostraron alivio porque se había detenido el empuje hacia el sur de las fuerzas de Ansar Dine y sus aliados. Muchos progresistas en Mali y el occidente africano han expresado frustración y rabia por el legado francés y las políticas estadounidenses que llevaron a estas dos ocupaciones no deseadas – una por el Ansar Dine y otra por poderes extranjeros. Si bien algunos izquierdistas africanos han apoyado a la intervención francesa, el punto de vista dominante fue expresado por Elmira Woods en una entrevista en Real News. Woods señaló que la intervención no sólo no resolverá los problemas de fondo de desigualdad económica y marginalización política en el norte, sino que también no se han acabado el uso de soluciones políticas como las negociaciones.

Aunque las ciudades norteñas cayeron rápidamente bajo control francés y maliense, es muy probable que la guerra se complique en semanas venideras. Ansar Dine huyó al Sahara, donde se encuentra escondido, y las fuerzas francesas lo perseguirán. Queda por verse el impacto completo sobre civiles de los bombardeos franceses y la lucha terrestre; los periodistas que intentan cubrir la guerra sólo se les permite viajar en convoyes franceses y las agencias humanitarias se han quejado de no tener acceso a las zonas de guerra. Se le acusa al ejército maliense de ejecutar a presos rebeldes en varias ocasiones y el gobierno maliense sigue siendo dominado por oficiales militares que participaron en el golpe de estado de 2012. Si bien algunos refugiados podrán volver a casa, una nueva oleada de Tuareg que cruza a Mauritania declaró a Aljazeera que temen convertirse en blancos de la venganza debido a su etnia.

Al igual que en Libia, la intervención extranjera probablemente tendrá consecuencias que catalicen mayor inestabilidad y sean excusa para la ampliación de la presencia militar estadounidense y europea. EE.UU. ya piensa establecer una base nueva en Níger para volar aviones teledirigidos de vigilancia encima de Mali y países vecinos.

En muchos lados se está dando este patrón: aumento de militarización estadounidense, explotación de recursos sin desarrollo de las economías locales, sequías, y clima extrema del cambio climático. Significa que las guerras como la actual en Mali pueden también volverse más común en África y otros lugares.

Esto significa nuevos retos para el movimiento anti-guerra: ¿Cómo levantar conciencia pública sobre el programa militar EE.UU. en África y la existencia de operativos en todo el continente africano? ¿Cómo nos oponemos a la expansión militar EE.UU. cuando las bases aparecen y desaparecen de un día a otro? ¿Cómo construimos la resistencia a las políticas militaristas y neoliberales son la base de la violencia y la crisis humanitaria que sucede actualmente en Mali financiado por miles de millones de dólares de impuestos estadounidenses?

ELECCIÓNES EN ISRAEL: NO ES TEMA LA PAZ

Otro enorme desafío es la intensificación de la lucha contra el apoyo de EE.UU.  a un estado israelí que cada vez es más descarado en su usurpación de tierras y racismo hacia los palestinos. Menos de dos meses después del bombardeo a Gaza y la amenaza de una invasión terrestre total, los israelíes votaron para elegir un nuevo Knesset en unas elecciones donde no formaron parte del debate político israelí judío la guerra, la paz, los asentamientos ni la ocupación.

Netanyahu ganó otro término como Primer Ministro, pero su partido Likud/Yisrael Beiteinu perdió escaños a varios partidos de derecha extrema a favor de los asentamientos que han llegado desde los márgenes a ser líderes en las principales instituciones de la sociedad israelí. El más notable entre los nuevos partidos era Jewish Home encabezado por Naftali Bennet, que declaró en una entrevista en el Guardianque nunca habrá un estado palestino y que él apoya anexar la mayoría de la tierra de Cisjordania. Los dirigentes de otros partidos de extrema derecha abogaron abiertamente por políticas como quitar los derechos ciudadanos a palestinos dentro de Israel y la imposición de exámenes de lealtad.

Mientras el partido “centro izquierda” Yesh Atid encabezado por el ex periodista Yair Lapid sorprendió con un segundo lugar después de Likud, realmente no es una victoria por la paz mucho menos para los derechos nacionales palestinos. Lapid basó su campaña únicamente en el costo de vida y asuntos económicos, y tambiénafirmó públicamente, “Yo lo que quiero no es un Medio Oriente nuevo, sino deshacernos de ellos y poner un cerco grande entre nosotros y ellos”. Lo importante, agregó, “es mantener la mayoría judía en la Tierra de Israel”.

En elecciones recientes se había rebajado la participación de los palestinos que viven dentro de las fronteras de Israel previas a 1967, pero este año llegaron a las urnas en números más altos de lo esperado. La mayoría de ellos vota por uno de tres partidos encabezados por árabes, que si bien son marginados, aprovechan  su plataforma en el Knesset para hablar sobre los derechos iguales para todos los que viven en Israel. En todas las elecciones esta participación mínima de árabes se ve amenazada. Esta vez partidos de extrema derecha casi prohibieron la participación de un miembro palestino del Knesset Hanin Zoabi, un líder carismático que dice que Israel debe garantizar derechos iguales para todos los ciudadanos en lugar de proteger los privilegios especiales de los judíos.

Pero el racismo y la apropiación de recursos en el centro del proyecto colonial de asentamientos de Israel son una receta para la guerra permanente, no para la igualdad ni la paz.

Gracias a  Walter Turner por su ayuda investigativa para este artículo. Para ver más información sobre Mali, AFRICOM y noticias sobre África y la diáspora africana, escuchen el programa "Africa Today" en el aire semanalmente en  KPFA, los lunes a las 7 de la noche, hora del Pacífico.

The views expressed here are those of the author and do not necessarily represent those of the entire War Times project

Sasha Wright lives in Oakland CA where she has been organizing against wars and for economic justice since she was a teenager. She writes fiction and non-fiction. 

More by Sasha Wright:

Add a Comment

Dear Reader: Please help us keep our comments section a safe space of respectful and healthy dialogue that furthers the work against militarism and toward justice. Comments will be moderated.

Facebook

WT Comments