El horror de la guerra en Siria; esperanza para la paz en Irán

Niños refugiados en Líbano. Foto: Sam Tarling, Caritas (Keystone
Líbano, pequeño país, ha recibido más de un millón de refugiados sirianos.
El principe Bandar bin Sultan, junto con George W. Bush
By Rami El-Amine
December, 2013

Traducción por Ruth Warner Carrillo

Rami El-Amine reflexiona a los tres años sobre las revoluciones árabes, afirmando que la contrarrevolución ha retrocedido a la mayoría de los avances hechos y ha creado un nivel de inestabilidad y sectarismo que amenaza con una guerra regional. A la misma vez, una de las ironías más amargas de esta catástrofe humanitaria es que esta misma inestabilidad puede mejorar las posibilidades para lograr un acuerdo nuclear con Irán, que podría comenzar una nueva dinámica hacia la paz regional.

La polarización e inestabilidad caracterizan a una gran parte del mundo al cerrar el año 2013. Protestas masivas y sostenidas casi derrocaron los gobiernos en Tailandia y Ucrania; los conflictos sectarios e intentos de golpes de estado dejaron más de mil muertos tanto en la República Central Africana como en el Sur de Sudán, con cientos de miles desplazados a otros países vecinos. Tributos de justicia y paz marcaron la muerte del gran luchador por la libertad Nelson Mandela, pero en muy pocos lugares del mundo se ven plasmadas con hechos las nobles palabras enunciadas en su funeral. Y el Medio Oriente – sobre todo la guerra de múltiples actores en Siria – sigue constituyendo una amenaza para la estabilidad global y expone las contradicciones y la hipocresía de la política exterior EE.UU.

LA CONTRARREVOLUCIÓN DE VIENTO EN POPA

En este el tercer aniversario de la revolución tunecina que fue la chispa que encendió la Primavera Árabe, la situación de las revoluciones árabes es nada menos que desastroso. El motivo fundamental es la oleada contrarrevolucionaria encabezada por Arabia Saudita y respaldada por EE.UU. y la Unión Europea.

Esto es sumamente evidente en Egipto donde un golpe de estado militar en julio cerró el círculo regresando a los días más oscuros del régimen de Mubarak. Los militares presentaron una ley que en esencia prohíbe a las protestas y luego, a mediados de diciembre, designó a la Hermandad Musulmana como una organización terrorista. Los militares han matado en las calles a cientos de personas que respaldaban al derrocado presidente Mohamed Morsi, ahora los pueden arrestar, enjuiciar y – de fallar su culpabilidad – sentenciarlos a muerte.

Tras suspender inicialmente alguna ayuda a los militares, EE.UU. los ha respaldado totalmente, alabando el camino hacia la democracia del gobierno transicional y lanzando críticas a Morsi y la Hermandad.

La situación en Libia, donde mucho se jactó de la exitosa intervención de la OTAN, es peor. Ahí no existe ni un gobierno que funcione, contra el cual se podría organizar un golpe de estado. Patrick Cockburn describe a Libia como un estado “sin leyes y en ruin”.  

En Yemen, el descarrilamiento de la revolución por un acuerdo respaldado por Arabia Saudita, se ha visto empeorado por la guerra de aviones teledirigidos de Washington, que ha asesinado a por lo menos 400 personas. Un amigo y activista yemení, Rooj Alwazir, lo resumió así: “El programa de los aviones teledirigidos ha sido legitimado y ampliado por un presidente que supuestamente iba a traer ‘cambio’ y ‘justicia’ al país. Asesinar a civiles y no reconocer sus muertes hace que las comunidades empiecen a simpatizar con al Qaeda y otros grupos militantes que entregan redes de apoyo y ayudan a resolver las necesidades económicas de la gente”

En Bahréin, donde los militares saudíes intervinieron directamente para aplastar la revolución, la situación actual es como un intifada de bajo nivel. El régimen sigue imponiendo represión cruenta para prevenir otro levantamiento masivo.

En Túnez, el único rayo de esperanza se fue apagando con una serie de asesinatos de líderes seglares este verano, que eventualmente obligó al partido islámico Ennahda, que domina el gobierno, a aceptar una forma más tecnocrática de gobierno. Tras un largo estancamiento, Ennahda logró que los otros partidos en la coalición del gobierno acordaran que su candidato, el ministro de industria Mehdi Jomaa, encabezaría el nuevo gobierno que tendrá la responsabilidad de redactar una nueva constitución.

REBOSAMIENTO SECTARIO DE SIRIA AMENAZA LA REGIÓN

Luego, está Siria donde lo que comenzó como una revolución de emancipación se ha visto ahorcada por un lado por el régimen de Assad, y por otro lado por la contrarrevolución encabezada por Arabia Saudita y Qatar. El resultado es la muerte de unos 120 mil sirios (entre partes aproximadamente iguales de fuerzas gubernamentales, rebeldes y civiles) y más de 2.5 millones de refugiados. Claro que han sido los países vecinos más pobres como Líbano y Jordania que han llevado el peso de la crisis de refugiados. Los países más ricos en el Golfo, la UE y EE.UU., en contrate, han contribuido a la crisis humanitaria al enviar armas a Siria, y han sido criticados por organizaciones de derechos humanos por no aceptar ni el pequeño número de refugiados a los cuales se habían comprometido aceptar.

El problema es especialmente crítico en el Líbano. Este pequeño país de 4 millones ha recibido a más de un millón de sirios que huyen de su patria. El estado es tan débil que no puede proveer a sus propios ciudadanos con servicios básicos como luz y agua potable, mucho menos lidiar con la posible difusión de la polio que se ha detectado en partes de Siria.

Pero es la difusión de la guerra sectaria que representa la mayor amenaza al Líbano y a toda la región. Más de 7 mil personas, más que nada chiitas civiles, fueron asesinados este año en ataques en Irak. Una serie de ataques parecidos con coche bombas y bombas suicidas mataron a unos 150 personas, la mayor chiitas, y lesionaron a miles en el Líbano en los últimos seis meses del año 2013.

La matanza llegó a un nuevo punto crítico el 27 de diciembre cuando explotó un coche bomba y mató al ex ministro de finanzas y líder sunní Mohamed Chatah con cinco personas más. El Movimiento Futuro, un partido dominado por los sunníes en Líbano al cual pertenecía Chatah, inmediatamente culpó a Hezbolá por el ataque incluso después de que los hallazgos iniciales parecían indicar otra cosa. Pero los hechos no importan. El punto es aumentar el sentimiento anti-chiita para movilizar la base sunní no sólo en contra de Hezbolá, sino que también en contra del régimen sirio.

Aunque en términos de bajas, fue menos grave que otros bombardeos, los amigos y familiares en el Líbano temen que esto podría ser la última gota, y no salen a las calles. Los chiitas hasta el momento han sido limitados – en gran parte por la disciplina de Hezbolá y el rechazo del grupo por principios a usar retórica anti-sunní o de promover sentimientos sectarios. Pero otro ataque indiscriminado en una zona chiita podría encender al pueblo.

Desgraciadamente, es muy alta la probabilidad de otro ataque. Una ofensiva por el régimen con la ayuda de Hezbolá ha asegurado la carretera estratégica de Damasco-Homs, limitando el acceso de los rebeldes – que ahora son dominados por grupos sectarios – a rutas importantes de abastecimiento desde Líbano. Entre más terreno pierden estos yihadistas sunníes – más precisamente los takfiris – a las fuerzas gubernamentales (y están perdiendo bastante) más contarán ellos y los que los respaldan en el Golfo en el levantamiento del sectarismo anti chiita para mantener la lucha, y eso incluye ataques a civiles en Líbano e Irak. Y esto se hace más fácil la brutalidad impuesta por el régimen sirio en lugares como Aleppo, donde han muerto 500 personas en los bombardeos aéreos de las últimas semanas, entre ellos 150 niños.

ARABIA SAUDITA SIEMBRA LA SEMILLA DE UN FRANKENSTEIN TAKFIRI

Gran parte del fracaso del esperanzador levantamiento sirio en consolidarse como una alternativa no sectaria y progresista a Assad se debe a la intromisión saudita. Un culpable específico es el príncipe Bandar bin Sultan, embajador saudí ante EE.UU. hace 30 años, que encabeza los esfuerzos del reino por derrocar el régimen de Assad. Después de trabajar por sacar el candidato rival de Qatar para encabezar la Coalición Nacional por la Revolución Siria y las Fuerzas Opositoras, también conocido como la Coalición Nacional Siria (SNC) – respaldado por EE.UU. y el oeste – e instalar a su dirigente para encabezarlo, los sauditas bajo el liderazgo de Bandar han abandonado totalmente el SNC y su brazo militar, el Ejército Siria Libre (FSA). Ahora están apostando todo su dinero al Frente Islámico.

Parte del motivo se encuentra en las pérdidas del FSA en el campo de batalla. Pero, también es una forma para los saudíes de burlarse del gobierno de Obama por no intervenir directamente en Siria y por sus pláticas sobre asuntos nucleares con Irán. Otra razón fuerte es la carrera por ganar el mayor terreno posible al régimen antes de las pláticas de paz de Ginebra II – programados para iniciarse el 22 de enero de 2014.

El Frente Islámico es una coalición de siete grupos opositores islámicos formados bajo el auspicio de Arabia Saudita en noviembre. Incluye Jaysh al Islam (Ejército de Islam) uno de los grupos rebeldes más fuertes en cuyo formación también participó Arabia Saudita en septiembre. Aunque se supone que el Frente sea un contrapeso a los grupos relacionados con Al Qaeda que funcionan en Siria (el Frente Al Nusra y el Estado Islámico de Irak y SIRIA-ISIS), comparte su objetivo de establecer un estado islámico (sunní). Los grupos que lo componen y sus luchadores muchas veces se traslapan y coordinan sus ataques con los grupos de Al Qaeda, entre otros ataques al FSA. Uno de los grupos miembros, Ahrar al Sham, ha sido implicado junto con los grupos de Al Qaeda, por Human Rights Watch en la  masacre sectaria de 190 civiles en la provincia de Latakia en agosto. Entonces, en lugar de marginalizar a los grupos de Al Qaeda, realmente los fortalece al debilitar los grupos más seglares del SNC/FSA  con reclutas, armas y financiamiento de los cuales se beneficiarán los grupos de Al Qaeda.

La situación en Siria comienza a parecerse a Afganistán tras la invasión soviética de 1979, cuando – apoyados por EE.UU., los saudíes y paquistaníes – los Muyahaidín dieron lugar a la formación de Al Qaeda. Los reporteros y analistas al fin han comenzado a percibir esta conexión y a advertir sobre la convergencia de Takfiris de todo el mundo que ahora constituye una amenaza mayor que el régimen de Assad. No es coincidencia que ellos comenzaron a ver esto justo después del auge masivo en contra de la intervención EE.UU. y EU a Siria en el otoño.

Ha tomado bastante tiempo pero ahora algunos oficiales de alto nivel comienzan a percibir esto. El diplomático EE.UU. Ryan Crocker, que ha sido embajador EE.UU. en Irak y en Afganistán dijo recientemente, “Por muy malo que sea [Assad], no es tan malo como los yihadistas que asumirían el poder en su ausencia”.

¿LA DINÁMICA DE SIRIA HACE MÁS POSIBLE UN ACUERDO CON IRÁN?

La decisión del gobierno de Obama de tomar en serio un acuerdo nuclear con Irán se debe a muchos factores, entre otros la renuencia de un imperio sobre extendido a empantanarse en otra guerra en el Medio Oriente y el deseo de enfocar los recursos en Asia. Pero la forma en que se han desarrollado las revoluciones y contrarrevoluciones árabes – sobre todo la situación explosiva de Siria – puede ser otro incentivo para llegar a un acuerdo. Los editores de MERIP señalan: “Cada vez más, le cayó la peseta a los estrategas estadounidenses que la contrarrevolución no puede restaurar la apuesta del estatus quo. Al contrario,  la contrarrevolución ha provocado una intifada recurrente, como en Egipto, y en cierta medida Bahréin, o amenaza con el colapso social como en Siria. La agonía de Siria es especialmente preocupante desde la perspectiva geopolítica, porque podría terminar en el nuevo establecimiento de las fronteras post Primera Guerra Mundial o una transferencia permanente de población que sacudiría los cimientos de los regímenes aliados a EE.UU. en Jordania e Irak”.

Hace eco de esta valoración el Conflicts Forum: “Queda claro que los aliados regionales de América no han logrado plasmar los intereses EE.UU.: ellos ni puede contener a Irán, estabilizar a Siria o a la región (pero la están desestabilizando bastante activamente); y lo que es más importante, ciertamente no pueden lidiar con el aumento de células yihadistas… Los EE.UU. desinvierten militarmente en la región para poder invertir militarmente en Asia. Puede ser que América desea seguir jugando con todas las pelotas, pero está sobre extendido militar y financieramente – y tiene que establecer prioridades. Obama fue explícito… esto implica que EE.UU. reducirá rigurosamente las prioridades en las que gastará compromiso político y militar… y el sentimiento público estadounidense ya no está preparado para que Estados Unidos se vea obligado por Israel o Arabia Saudita a involucrarse en otra guerra en el Medio Oriente, cada cual con sus propios fines”

Estos factores se combinan con la presión de Rusia, China y algunos en la UE para llegar a un acuerdo. Pero Israel, AIPAC, Arabia Saudita y los neoconservadores están firmemente en contra de esta posibilidad. Los que reciben más fondos electorales de AIPAC - Senadores Robert Menéndez, Mark Kirk, y Chuck Schumer – han presentado un proyecto de ley con fuerte apoyo bipartidario que aumentaría más las sanciones contra Irán más con la intención de socavar el acuerdo. Para tratar de evitar este proyecto de ley, Obama sigue tratando de apaciguar tanto a Israel al imponer otras restricciones a Irán y como a Arabia Saudita al respaldar un acuerdo defensivo que “en efecto establecería al reino como el súper poder militar de la región”.

Es enrome lo que está en juego con un acuerdo con Irán. Un acuerdo eliminaría dos posibles motivos para la guerra regional. El primero es un ataque israelí a Irán, y el segundo, menos directo, surge del conflicto en Siria. Irán podría desempeñar un papel crítico al presionar al régimen sirio a acordar algún tipo de acuerdo a medias con la oposición, incluyendo un acuerdo de Assad de no presentarse en las elecciones sirias de 2014. Es crítico que la oposición de base a la intervención EE.UU. en Siria que fue expresada el otoño pasado, se vuelva a movilizar para asegurar un acuerdo con Irán.

The views expressed here are those of the author and do not necessarily represent those of the entire War Times project

Rami, former editor of Left Turn magazine (RIP)  is an empire and Islamophobia-resisting techno geek, labor activist, and proud mitwehly. Follow him at @relamine

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