El camino difícil a la tierra prometida

By Francesca Fiorentini
August, 2013

Traducción por Ruth Warner Carrillo

“Yo he visto la tierra prometida. Es posible que no llegue allí con ustedes. Pero quiero que ustedes sepan esta noche que nosotros, como un pueblo, sí llegaremos a la tierra prometida”.

–Martin Luther King Jr., hablando en la huelga de trabajadores de la basura en Memphis la noche antes de su asesinato

En esta, la segunda mitad de una edición especial para marcar el número 100 del Resumen del Mes, Francesca Fiorentini analiza las contradicciones fuertes de un momento en el que Washington simultáneamente conmemora la marcha histórica para empleos y libertad de 1963 a la vez que se prepara para lanzar un ataque militar a Siria. Se mueve el 99% en todo el mundo, pero las demandas por justicia racial y económica que unieron al pueblo hace 50 años todavía no se han logrado, y continúan las luchas de los pueblos sirios (¡ACTÚEAHORA¡), egipcios, palestinos y de otros lugares por autodeterminación y lograr un planeta vivible. ¿Podemos entretejer las luchas fragmentadas a un auge incontenible de solidaridad humana para asegurar que aunque nosotros no lleguemos, nuestros hijos sí llegarán a la tierra prometida?

En todos los lugares se escucharon este mes las palabras “Yo tengo un sueño”. Pero sólo si la visión de Dr. King inspira un nuevo nivel de acción podremos revertir la erosión de los avances logrados por el  Movimiento a favor de los Derechos Civiles y otra vez poder tomar pasos hacia una sociedad justa y libre: la tierra prometida de King.

La participación multitudinaria en el evento del 24 de agosto para conmemorar el 50 aniversario de la Marcha fue una señal que es posible un nuevo auge para la libertad. El espíritu de la reunión fue capturado en una de las consignas más populares del día:

"¡Hoy no se trata de la conmemoración – se trata de la movilización!

¡No llegamos a celebrar – llegamos a agitar!"

Las pancartas exigiendo los derechos al voto, con la imagen de Trayvon Martin, y el aplauso por los discursos que denunciaron militantemente al racismo y la injusticia fueron indicadores del espíritu a seguir adelante de los marchadores que eran principalmente afroamericanos. Los jóvenes negros y latinos defensores del sueño de Florida pusieron fin a su toma de un mes del capitolio estatal este mes, que comenzó tras la absolución de Zimmerman también se movilizaron bajo la consigna #MarchOn. Esta nueva y energética agrupación hizo su propia marcha, apartándose de las conmemoraciones y alboroto presidenciales para vivir directamente el legado de Dr. King.  Tras extenderse por Florida, el movimiento de los defensores del sueño (Dream Defenders) hizo claro que más allá de pedir la derogación de las leyes Defiéndete (Stand Your Ground) ellos cuestionan la línea directa de escuela a prisión y las estructuras más amplias de injusticia racial.

Si este tipo de activismo renovado, específicamente en las comunidades afroamericanas y latinas, cobra fuerza en una escala parecida a la era de Dr. King, cambiará el balance político del país. Pero valga la aclaración: para que el potencial que vimos el 24 de agosto se convierta en una fuerza que cambie el país, se va a requerir de pasos agigantados en amplitud, alcance y militancia de base.

Por ejemplo, si bien las demandas oficiales de la Marcha ( 21st Century Agenda for Jobs and Freedom) eran fuertes en el sentido de los temas candentes de desigualdad racial y económica, eran muy limitados para formar las bases para un movimiento a favor de la libertad del siglo 21. Un empuje para la justicia racial plena – no sólo igualdad legal – y en contra de la austeridad, enraizado en las comunidades de color y las masas crecientes de personas muy trabajadoras de diferentes grupos que han sido muy golpeados, tendrá que formar la médula si la política progresista otra vez puede cobrar fuerza en los EE.UU. de hoy. Y considerando que está en juego la misma posibilidad de poder vivir en el planeta, la agenda libertaria tendrá que ampliarse para incluir la justicia climática y tomar fuerza de los millones de jóvenes que consideran que el calentamiento global es el problema principal que enfrentan.

Y especialmente esta semana, tiene una urgencia especial la necesidad de seguir el ejemplo de Martin Luther King y luchar por Empleos, Libertad Y paz. La amenaza de un ataque militar a Siria en estos es el centro de la crisis de guerra vs. paz. Esta columna espera ayudar a informar sobre y a la vez fortalecer los esfuerzos por ACTUAR AHORA en contra de los ataques a Siria.

HERMANO MAYOR, PEQUEÑO TERRORISMO

Washington ha llegado a extremos escalofriantes en sus esfuerzos por defender y mantener su enorme aparato de espionaje frente a  la crítica internacional. Agosto comenzó con un alerta generalizada contra el terror, una advertencia a todos los americanos de no viajar, y el cierre de 22 embajadas EE.UU. en el Medio Oriente y África del Norte, después de que la aparentemente intervino una  “llamada de conferencia de Al-Qaeda”. El cierre de las embajadas ocurrió en un mal momento para la comunidad de inteligencia, atacada por espionaje general anticonstitucional. El republicano de más alto nivel en la comunidad de Inteligencia del Senado, Saxby Chambliss, se apuró a halagar los programas de espionaje de la NSA por escuchar conversaciones potencialmente peligrosos, al decir “si no tuviéramos estos programas, simplemente no podríamos escuchar lo que dicen los malos”.

Pero esos ‘malos’ cada vez más son periodistas, los que denuncian abusos, y millones de estadounidenses cuyas comunicaciones son intervenidas a diario. Este mes, Washington dio a conocer un fallo judicial de 2011 de la FISA que tildaba al programa de vigilancia de comunicaciones domésticas de la NSA como engañoso e inconstitucional. Esto, además de las revelaciones que – contrario a lo que el presidente juró que no estaba sucediendo --- funcionarios de NSA sí han  ‘violado intencionalmente’ los programas de espionaje. El aparato de inteligencia está fuera de control, no es popular con el público ni el Congreso ni con el mismo tribunal – FISA – que supuestamente lo monitorea.

Y el peor de los ‘malos’, según las acciones del gobierno de Obama, es Edward Snowden. Después de que Rusia permitió que el denunciante de la NSA se quedara en ese país por un año como asilado político, Obama canceló su visita con el presidente ruso Putin. Luego, con el conocimiento de Washington, el gobierno británico detuvo a David Miranda, el compañero del periodista Glenn Greenwald quien ha estado publicando las revelaciones de Snowden. Por lo tanto, en este caso el ‘terrorismo’  significa publicar información sobre supuestos programas ilegales de espionaje masivo que podrían usar los terroristas periodistas para dañar informar al público.

Y todo esto mientras continúa la guerra de los aviones teledirigidos, a pesar de las promesas de Obama de disminuirla. Aunque hubo una disminución temporal de los golpes contra Pakistán, EE.UU. atacó a Yemen doce veces este mes. Dicen que en el último fue asesinado un alto dirigente de Al-Qaeda, una noticia que supuestamente debe hacer que los estadounidenses se sientan más seguros, y así justificar la guerra con aviones teledirigidos. No hay que hacerle caso a los nuevos enemigos y extremistas creados  por cada bomba que cae en la tragedia que se llama “la guerra contra el terror”.

EGIPTO: LA ESPERANZA DE LA 'TERCERA PLAZA'

La retórica de la “guerra contra el terrorismo” no solo le ha servido a Washington en su represión de los opositores políticos, sino también les ha servido a otros gobiernos en el mundo. Un ejemplo escalofriante fue la represión violenta de parte de la junta de gobierno militar que tomó el poder en Egipto hace ocho semanas, en medio de enormes manifestaciones en contra del ex presidente Morsi. El general egipcio Al-Sisi y los medios de comunicación han tildado a los miembros de la Hermandad Musulmana y el Partido por la Libertad y Democracia como “terroristas”. El arresto y la muerte de 70 de sus dirigentes ha provocado una  reacción violenta (quizás lo que se buscaba).

El 14 de Agosto, en lo que la organización Human Rights Watch consideró los peores asesinatos masivos en la historia moderna de Egipto, las fuerzas policiales abrieron fuego contra una manifestación de brazos caídos a favor de Morsi en el pueblo de Rab’a, asesinando a 377. Las muertes totales del día, incluyendo a policías, fue mayor de 700, y hasta el momento más de mil han perdido sus vidas en la represión y enfrentamientos.

Se ha ampliado la definición de “terrorismo” más allá de los simpatizantes de la Hermandad Musulmana, ya que la policía ha arrestado y detenido a docenas de periodistas, cineastas, trabajadores del acero en huelga, y los activistas políticos marginales que no han apoyado su control. Luego el ex presidente Hosni Mubarak fue pasado de la prisión a arresto domiciliario, una señal clara que la gente poderosa que lo apoya está muy bien, y ayudando a los militares a deformar lo que comenzó como descontento popular al consentimiento al control militar.

El país se polariza cada vez más y una gran parte de la sociedad civil egipcia no ha sido reflejada en los titulares. Se encuentra en una brecha falsa entre dos caminos disfuncionales y peligrosos de liderazgo: el “estado profundo” de los militares y la vieja élite de Mubarak, o la Hermandad Musulmana inefectiva. Los que quieren construir una “Tercera Plaza” no alineada – como el Movimiento  6 de Abril y los Revolucionarios Socialistas, son una minoría organizada, y también han sido blancos de las fuerzas armadas.

Lo que ahora está claro es que en lugar de limitar el poder abusivo de las fuerzas armadas, el gobierno de Morsi, mal administrado y bajo mucha presión, más bien lo fortaleció. Muchos consideran que fue un error de la Hermandad Musulmana que a fin de cuentas abrió el camino al derrocamiento de Morsi. El analista Ahmad Shokr afirma que los actos de las fuerzas armadas han revelado que se creen “los árbitros finales de la política egipcia”.

EE.UU. ha sido dado una aprobación tácita a la represión de Al-Sisi, a pesar de los intentos de representantes estadounidenses de prevenir el derramamiento de sangre del 14 de agosto. Aunque suspendió los ejercicios militares conjuntos y el envío de aviones F-16, Washington  no tiene planes evidentes de recortar los $1.3 mil millones de asistencia a unas fuerzas armadas que seguirán asegurando sus intereses regionales: el Canal de Suez, los intereses de Israel, y la capacidad de usar a Egipto como base militar para lanzar su continua “guerra contra el terror”.

Entonces, para los EE.UU. será otro  “golpe militar que no lo fue” y gradualmente legitimará el gobierno interino, mientras intenta controlar la represión audaz.

SALVAR LA 'CREDIBILIDAD' DE EE.UU. ENCIMA DE SALVAR VIDAS

“No honremos a Martin Luther King en Washington con nuestras palabras para luego avergonzarlo mañana en Siria con nuestros actos”, dijo en un tweet Tavis Smily, anfitrión de un programa progresista. Los ataques químicos contra civiles fuera de Damasco y el empuje posterior de la Casa Blanca para atacar al régimen de Assad rápidamente, se convirtió en una nube oscura encima de las actividades  para honrar el símbolo de la no violencia.

Entre cuestión de días  se escalaron los eventos. Dos años y medio tras un levantamiento popular, se lanzó una represión sangrienta, la Guerra en Siria había cobrado 110 mil vidas y desplazado a 2 millones, 50 mil de los cuales han buscado refugio en un Irak cada vez menos estable. Tras la guerra se encuentran no solo intereses regionales e internacionales. Phyllis Bennis del Institute for Policy Studies le dijo al programa Democracy Now!: “Hay una guerra sectaria. Hay una guerra regional por el poder. También hay una guerra entre EE.UU. y Rusia. Hay una guerra entre EE.UU. e Israel e Irán. Todas estas guerras se están peleando hasta el último sirio”.

Antes de los ataques químicos del 21 de Agosto, el gobierno de Obama parecía estar caminando con cautela – dudoso de enviar armas abiertamente para ayudar a los grupos sirios opositores fraccionados e extremistas (cargados de Al-Qaeda), y finalmente avanzando con conversaciones diplomáticas con Rusia. Un día antes del ataque, el Secretario General Conjunto Dempsey informó tras un viaje a la región, que si bien podría intervenir los Estados Unidos, los ataques “no serían decisivos en términos militares” pero “nos comprometería decisivamente al conflicto”. Él también advirtió que no existen fuerzas moderadas entre los grupos opositores que pudieran llenar de manera constructiva un vació de poder, mucho menos apoyar los intereses de Washington.

Luego, apenas 10 kilómetros de donde se hospedaba un equipo de inspección de armas químicas de la ONU, alguien cruzó la “raya roja” invisible de Obama. Quizás más de mil civiles, muchos de ellos niños, sufrieron muertes horrendas e inexplicables que indicaban el uso de armas químicos. Estados Unidos no perdió tiempo en echar la culpa a Assad, emitiendo un informe detallado que carecía del detalle de pruebas concretas. Los inspectores de armas de la ONU, que ahora salieron del lugar, todavía no han presentado sus hallazgos.

Usando frases como “no puede ocurrir sin castigo el uso de armas químicas”, “ataques limitados”, y “no buscamos cambio de régimen” para describir la posibilidad de una acción militar, queda claro que la intervención no tiene nada que ver con la defensa del pueblo sirio sino que se trata de la reputación de Obama y EE.UU. como policía global. Mientras los ataques pueden ayudar a Washington a dar la impresión de ser hegemónico, tendrían el costo de más muertes civiles y también el riesgo de encender una guerra abierta regional y/o sectaria. El precio de “enviar un mensaje” es una que no lo pueden pagar ni la región ni el mundo.

Irónicamente, el gobierno de Obama denuncia las armas químicas como una contravención del derecho internacional. Sin embargo, no tiene problema en hacer eso mismo al evitar un voto necesario del Consejo de Seguridad de la ONU para autorizar una acción militar. ¿Por qué? Sería un voto negativo. Una década después de que el gobierno de Bush hizo exactamente lo mismo en los preparativos para la invasión a Irak – y que Obama basó su campaña electoral en la oposición a la misma – es un momento desgarrador de la historia que se repite. Obama canceló reuniones con el presidente ruso Putin específicamente para hablar de Siria y en su lugar comenzó a respaldarse con aliados de la OTAN, como Francia y el Reino Unido.

Pero días después de aumentar cada vez más la retórica contra Assad, la combinación de un voto negativo por el parlamento británico, presión del movimiento a favor de la paz, el cansancio sobre la guerra entre el público estadounidense, y las demandas de los legisladores que Obama cumpla con la constitución y acuda ante el Congreso, parpadeó Obama. Una decisión – una victoria para la paz posible y, según algunos, una oportunidad para que el Presidente encuentre una forma de salir de la caja en la que se metió con su afirmación anterior de la “raya roja” – nos da tiempo de movilizar y presionar por la paz.

En otras palabras: ES EL MOMENTO DE ESCRIBIR, ACTUAR, Y ORGANIZAR.

ISRAEL, IRÁN Y NO, NO ESA ‘TIERRA PROMETIDA’

Cuando nos referimos a la tierra prometida no queremos confundir el uso de parte del Dr. Martin Luther King  de esa metáfora proveniente de la tradición profética negra que expresa el sueño por una sociedad justa y libre para todos, con la apropiación sionista de ese concepto para justificar la limpieza étnica de los palestinos indígenas. Y, al discutir la política EE.UU. hacia Siria, es imposible evitar la conexión con Israel y los intentos desesperados de Tel Aviv por incitar un enfrentamiento de EE.UU. con Irán. En cuanto Obama decidió llevar el ataque a un voto en el congreso, ya habían titulares sobre la “preocupación” de Israel que el atraso al ataque a Siria muestra una “debilidad” sobre Irán. Y John Kerry está cayendo en manos de Netanyahu al afirmar que un ataque a Siria también se trata de asegurar que Irán no se sienta “envalentonado” por el uso de armas nucleares (que no tiene).

Es extraño que siempre se hable de Irán cuando no ha habido un mejor momento para la diplomacia tras la elección de ese país del moderado Hassan Rouhani, que ha afirmado su disposición de entrar en negociaciones directas con EE.UU. Pero es exactamente eso, las relaciones diplomáticas con Irán, lo que  realmente le preocupa a Israel.  En julio, después de que 131 miembros del Congreso firmaron una carta al Presidente instando las negociaciones con ese país, el cabildeo de Israel saltó a la acción y escribió su propia carta a Obama y propuso legislación para mantener hasta las sanciones más estrictas. Recibió el apoyo de la mayoría en el Senado, incluyendo de muchos (como Elizabeth Warren de Massachusetts) y excluyendo a los que no enfrentan re-elección. Otra vez AIPAC usa su peso político con contribuciones a las elecciones del Congreso. Veremos si Obama también apoya la disminución de la diplomacia.  

Como siempre, y uno de los motivos para la fijación israelí en Irán, es que la atención del mundo dejó de enfocarse en los 1200 nuevos asentamientos que anunció Israel apenas unos días antes de que estaban programados a reiniciar las conversaciones sobre la paz. Luego, el 23 de agosto, las fuerzas de seguridad israelíes dispararon y mataron a dos manifestantes y a un trabajador de la ONU en el campo de refugiados Qalandia, causando el retiro de las pláticas de la Autoridad Palestina. ¿Es así que Netanyahu ‘promueve la confianza’  para la paz?

CONEXIONES, CAMINAR JUNTOS EL CAMINO DIFÍCIL

El camino hacia el desmantelamiento del militarismo es difícil. El imperio, aunque se encuentra en descenso gradual, siempre está diseñado y siempre dispuesto a matar. La estructura del estado de vigilancia y seguridad está muy enraizada. Aunque la opinión pública puede oponerse a más guerra, políticamente, todavía tiene la iniciativa la derecha. La izquierda está desorganizada, a la defensiva y trabajando en “silos” por tema. Como escribió la profesora y organizadora anti prisiones Michelle Alexander, apropósito de la Marcha a Washington debemos, como lo hizo King, “conectar los puntos entre la pobreza, el racismo, el militarismo y el materialismo”, y ella prometió salir de su “carril” y aportar a la construcción de un movimiento de base amplio que pueda “sacudir los cimientos de nuestra orden socioeconómica”.

Por suerte tenemos a gigantes como King en cuyos hombros nos podemos parar y  sabemos que algún día llegaremos a la tierra prometida que él dijo que había visto, la noche antes de su asesinato. Quizás si lo pensamos, nosotros también lo hemos visto – en las caras de los jóvenes soñadores que promueven los derechos de inmigrantes, y los Defensores del Sueño, llenos del amor solidario y esperanzas. Nosotros hemos visto a la tierra prometida cuando nos unimos para hacer realidad nuestro deseo de formar parte de algo más grande que nosotros mismos, el deseo de ver que florezca la humanidad en un planeta pacífico y habitable. Es lo más alto a que podemos aspirar, aportar nuestro granito de arena para que el mundo avance un paso más en ese camino difícil, y recordar que las semillas de la tierra prometida están aquí en cada uno de nosotros. Sólo hace falta regarlas.

The views expressed here are those of the author and do not necessarily represent those of the entire War Times project

Francesca Fiorentini is an independent journalist and comedian based in Buenos Aires, Argentina. Before working with War Times she was an editor with Left Turn magazine andWIN: Through Revolutionary Nonviolence, the magazine of the War Resisters League. She writes, produces, and directs the comedy video blog Laugh to Not Cry.  Follow her @franifio

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