Cambio en el aire

By Nathan Paulsen
December, 2011

Las guerras y ocupaciones de Washington: 
Resumen del mes #80
31 de diciembre de 2011

Por Nathan Paulsen, War Times/Tiempo de Guerras

Es tradicion en la víspera del año nuevo hablar de limpiar lo viejo y empezar con lo nuevo. Pero este año tiene mayor relevancia que nunca el llamado por tirar los viejos hábitos y probar nuevos caminos.    

Desde la Plaza Tahrir hasta el Parque Libertado, de aldeas en China a la Eurozona, hay cambio en el aire. ¿Pero hacía dónde se inclinarán estos cambios en el año 2012?

¿Se impondrán cada vez más la violencia estatal y la austeridad social impuesta por la élite para atrapar cada vez más al 99% en la pobreza y la desesperación?  ¿O los levantamientos de base que revolvieron el año 2011 tomarán más impulso para lograr victorias contra la desigualdad y los regímenes represivos? Nada será fácil. La Gran Recesión sigue sin cesar en Estados Unidos y Europa y el aprieto de los pobres y trabajadores no ha mejorado. Las emisiones de carbono subieron en el 2011 y la crisis climática se ha profundizado. Washington está recalibrando – no terminando --  sus desplazamientos militares, ahora enfocados en la región de Asia-Pacífico como nuevo blanco de escalamiento.

ECONOMÍA DISFUNCIONAL, PLANETA EN CALENTAMIENTO, IMPERIO HERIDO

Sólo este mes observamos a Washington subir el tono de sus amenazas contra Irán, mientras giraba hacia una postura agresiva de “contener a China” con bravuconadas militares y señales de una guerra comercial incipiente. En Europa la llamada “crisis de deuda” siguió después de que otra reunión de políticos y tecnócratas terminó con gestos simbólicos que poco ayudaron para resolver los problemas estructurales de fondo y la creciente inequidad social de la Eurozona. Y cuatro años después del inicio de la Gran Recesión en este país, millones han perdido, o están a punto de perder, sus empleos y casas, con pocos indicios de recuperación a la vista.

Este paisaje de economía disfuncional fue reflejado en el esfuerzo internacional por limitar las emisiones de carbono. Aunque las advertencias de científicos son cada vez más siniestras sobre el futuro de nuestro planeta en calentamiento, la conferencia de Durban sólo terminó con un acuerdo de hablar sobre más acuerdos en algún momento en el futuro. Y el Protocolo de Kioto – que es lamentablemente inadecuado pero es el único pacto internacional vinculante que existe – ha sido golpeado: el gobierno canadiense anunció que se ha retirado, se espera que pronto lo seguirán Rusia y Japón.

Esto ocurre en el contexto de una disminución en el poder estadounidense de controlar lo que sucede en el mundo. Días después de que Obama anunciara orgullosamente que el Primer Ministro Naoiri Al-Maliki era el “dirigente elegido de un Irak soberano, autosuficiente y democrático”, Maliki amenazó con hundir al país en un conflicto sectario prolongado al emitir una orden de arresto por cargos de terrorismo contra el vice presidente – político suní de alto nivel. Ahora que han tenido que salir todos los soldados de combate estadounidenses de Irak, y el gobierno de Bagdad es más influenciado por Irán que por EE.UU, es más patente que nunca la inutilidad de casi una década de un proyecto por convertir a un país en un estado-cliente seguro. Mientras tanto, el gobierno de Obama terminó su largamente prometido retiro de 10 mil soldados de Afganistán este mes, y el Talibán está tan arraigado como siempre en el campo afgano y sectores importantes del estado paquistaní se están apartando rápidamente de cualquier cosa que parezca una alianza con Washington.

El imperio, por mucho poderío militar que tenga, es cada vez menos capaz de sostener su orden social que rápidamente se está deshilando. Uno tras otro se están jalando los hilos de un tapiz raído. Esto a su vez subraya las divisiones entre los estrategas imperiales, con los ultra guerreristas que encabezan una campaña en contra de la “contemporización” con el argumento que sí Washington solo lanzara más guerras y se comprometiera a ocupaciones interminables, todos esos “otros” alzados en el mundo se volverían sumisos.

RESISTANCIA GLOBAL

Pero en este año nuevo hay muchas otras cosas, aparte de las angustias que sufrimos.

En 2011 presenciamos a la Primavera Árabe que derrocó a Hosni Mubarak de su trono dictatorial. En África y el Medio Oriente algunos de los gobiernos más autocráticos en el mundo se han visto desafiados por movimientos masivos de ciudadanos recientemente empoderados. El crecimiento de la acción directa no violenta y los boicot contra la ocupación y la brutalidad israelí ha llevado la descripción de “apartheid israelí” de los márgenes al discurso general global, incluso dentro de los Estados Unidos. En toda China ocurrieron escaramuzas que enfrentan a habitantes de aldeas contra las autoridades porque los trabajadores se resisten a ser aplastados por un crecimiento económico desigual. Cientos de miles de indignados se reunieron y marcharon en España para expresar el dolor de una generación perdida por el desempleo y la austeridad. Y trabajadores sin tierra continuaron su larga lucha contra los dueños ausentes para reclamar las tierras brasileras que sustentan a familias y cuerpos desnutridos.

Decenas de miles de personas en manifestaciones en Moscú. 

Todo esto apunta al crecimiento – y ampliación – de estas movilizaciones masivas en el año 2012. El 24 de diciembre en Rusia, decenas de miles respondieron a las acusaciones de fraude electoral con las manifestaciones públicas más grandes desde la derrota de la URRS. A pesar de meses de violencia represiva, cientos de miles salieron a las calles en Siria al final de este mes para oponerse al régimen de Bashir al-Assad.   

Aquí en EE.UU., el movimiento Ocupación de Wall Street ha animado a personas antes no politizadas, levantado la energía de antiguos activistas, capturado la simpatía de la opinión pública, y encendido un nivel de creatividad política no visto en décadas. Y por cada hito de desafío público, miles de otros protestas de carácter cotidiano – trabajadores haciendo más lento su tarea, amas de casa que se niegan a lavar los platos, blancos que hospedan a trabajadores indocumentados – agregaron peso a las fuerzas centrífugas que jalan al imperio.

Tras estas corrientes democráticas existe una consciencia creciente que vivimos en una época de riqueza que se está robando para apaciguar los intereses de unos pocos. Con una distribución equitativa y justa de las riquezas de nuestro planeta, hay más que suficiente para todos. Hay comida para los hambrientos, medicina para los enfermos, fábricas y oficinas en descanso donde pueden trabajar los cesantes, maestros apasionados para educar a nuestros jóvenes, recursos de energía renovable sin tocar para darle poder a nuestra infraestructura, edificios para amparar a los desamparados, tecnologías para limpiar el aire y el agua de los contaminantes que enferman a nuestros cuerpos.

Esta consciencia creciente se traduce en un nivel de discurso público  que no ha existido hace décadas en EE.UU. sobre “el sistema”, lo que tiene de malo, y qué otros arreglos sociales diferentes al capitalismo podrían ser mejores. ¡Qué emocionante poder participar en esto! Toda esta agitación significa que el año 2012 no sólo conlleva muchos peligros, sino que también tremendas posibilidades. Traducir esa posibilidad a la realidad nos obligará pasar de la discusión a las acciones dramáticas que capturen la atención pública hacia campañas sistemáticas que puedan movilizar grandes números de personas del corazón del 99% para darle al sistema en sus puntos más vulnerables. Creo que esos eslabones débiles se encuentran en las conexiones entre militarismo y desastre económico, y que el conflicto que se centra en esas conexiones será entre las cosas más importantes que afectan el año venidero.

LA DESILUCIÓN CON LAS GUERRAS EE.UU. Y EL MALESTAR ECONÓMICO

La opinión pública ya se opone al tipo de guerras lanzadas por Washington durante la última década en Irak y Afganistán. La mayoría ya no piensa que “valieron la pena” esas aventuras. Sus razones son variadas. Sólo una minoría opina que las guerras eran equivocadas moralmente o que fueron aventuras imperiales. Pero hay millones que piensan que los resultados no justifican la “sangre y el tesoro” que se gastaron.  Y estos millones ahora se oponen al envío de grandes cantidades de tropas estadounidenses a otros países para nuevas aventuras, y están a favor de recortar los gastos militares en lugar de recortar los programas sociales en estos tiempos de dificultades económicas.

Falta hacer mucho trabajo para convencer a la mayoría que también debe oponerse a muertes por aviones teledirigidos y acciones encubiertas para realizar “cambios de regímenes”. Pero la consciencia pública que sí existe es una buena base para comenzar. La vinculación del papel de las intervenciones imperiales, las bases militares en otros países y el complejo militar-industrial a las penurias económicas del 99% es una tarea continua con gran potencial para promover el anti-militarismo, internacionalismo y la radicalización en general. Esto es el caso sobre todo debido a la desesperada situación económica:

En 2011, 49.9 millones de personas en los EE.UU. carecían de seguro de salud, y si siguieron las tendencias de años recientes, aproximadamente 44 mil de ellos murieron por no poder tener acceso a las necesarias medicinas o atención. Los datos del Censo de EE.UU. indican que el 21% de nuestros niños han vivido un año en pobreza y unos 17.1 millones de hogares pasaron hambre. Cientos de miles de ejecuciones hipotecarias dejaron vacías casas en nuestras comunidades donde antes vivían familias. Los últimos datos de desempleo revelados por la Oficina de Estadísticas Laborales indicaron que hay 13.3 millones de desempleados. 43% de ellos han pasado más de seis meses sin trabajo. Otros 2.6 millones se contaron como conectados marginalmente a la fuerza laboral, entre ellos 1.1 millones que, desalentados, dejaron de buscar trabajo. Estas estadísticas oficiales subestiman el nivel real de desempleo, y tampoco indican el número desproporcional de personas de color que no tienen trabajo.

En el 2011, otra vez nuestras ciudades sufrieron violencia callejera nacida de las condiciones desesperadas que dejaron a miles de madres y padres de luto por la pérdida de sus hijos – e hijos de luto por la pérdida de sus padres, madres y seres queridos – muertos por armas de fuego. Trauma tras trauma quema la memoria de nuestra nación con escenas grotescas de vidas destrozadas por balas desgarrando carne. Es un legado vergonzoso del genocidio, esclavitud, y leyes Jim Crow, el hecho que cualquier día del año que termina el país que se jacta de promover la democracia en el mundo encerró tras rejas a más de dos millones de seres humanos.

A la misma vez, un ejecutivo promedio en una corporación S&P 500 ganara 211 veces más al año ($11,4 millones) que un Navy SEAL promedio ($54 mil). Las familias más pudientes de los EE.UU. viven en mansiones con 30 mil pies cuadrados. Envían a sus hijos a internados exclusivos, miran películas en sus sistemas de teatro en casa que valen 20 mil dólares, gozan de vacaciones anuales a centros turísticos en las islas, y gastan unos miles de dólares en una sola noche. Con razón las propuestas de “imponer impuestos a los ricos” tienen el apoyo de más del 70% de la población, a pesar de las campañas en contra lanzadas por los medios de comunicación y financiados por esos mismos ricos.

Y LUEGO, ESTÁ EL PRESUPUESTO MILITAR

El presupuesto militar – usado para financiar el equipo de muerte de alta tecnología y las fortalezas en todo el mundo para proyectar la dominación  del  1% de la población que se beneficia de la política exterior de EE.UU. – excede $700 mil millones este año. Ahora los EE.UU. gasta tanto para la “defensa” como el resto del los países del mundo juntos.  

Mientras la competencia entre naciones estados en el mundo provoca grandes gastos en armas – sobre todo entre los países de norte que se benefician del orden actual y usan la fuerza para ejercer su dominio tras fronteras internacionales – más de 2.8 mil millones de seres humanos viven con menos de dos dólares al día. En todo el sur global las barriadas están densamente pobladas con una masa de humanidad que carece de trabajos, vivienda digna, doctores, agua potable y otras necesidades básicas de la vida. Estas condiciones ahora también afectan a cada vez más personas en los Estados Unidos.

No hace falta ser muy radical para reconocer que darle prioridad a los militares por encima de los gastos sociales es un desastre pare el bienestar de este país y del mundo. Dwight Eisenhower, un presidente republicano y ex comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de EE.UU., dijo en  1961:

Dwight D. Eisenhower

"Cada arma que se fabrica, cada buque de guerra lanzado, cada cohete disparado significa, a fin de cuentas, un robo de los que tienen hambre y no se les da de comer, de los que padecen frío y no se les entrega vestimenta”.

También afirmó:

"En los consejos de gobierno, debemos protegernos contra la adquisición de influencias indebidas, buscadas o no buscadas, de parte del complejo militar-industrial. Existe y persistirá la potencial de un aumento desastroso en poder mal ubicado. Nunca debemos permitir que el peso de esta combinación ponga en peligro a nuestras libertades o procesos democráticos...

"En el largo camino de la historia que queda por escribirse, América sabe que este mundo es nuestro, cada vez más pequeño, y debe evitar convertirse en una comunidad de terrible temor y odio, y a cambio debe ser una confederación orgullosa de confianza y respeto mutuo. Dicha confederación debe ser de iguales. El más débil debe llegar a la mesa de conferencia con la misma confianza que nosotros, protegido por nuestro poderío moral, económico y militar. Esa mesa, aunque tenga cicatrices de muchas frustraciones pasadas, no puede abandonarse por la agonía cierta del campo de batalla.”

La lucha contra la desigualdad y la pelea contra la maquinaria de guerra exagerada llaman la atención del interés propio del 99%, y simultáneamente es un asunto de justicia universal. Ninguna persona decente quiere la pobreza y la muerte interminable para su comunidad. Es como si la injusticia siguiera tanto tiempo que podría llenar un mar de lágrimas que caen de un grifo roto.

ACCION DE BASE PARA CAMBIAR EL EQUILIBRIO  

Este año será de elecciones presidenciales. El aire estará saturado de anuncios partidarios y cuentos electoreros. Algunos temas se plantearán de manera que harán pensar a millones, otros serán confusos y cubiertos con capas de desinformación y distorsión.

Nunca es fácil para los radicales – especialmente cuando somos débiles – participar efectivamente en este tipo de proceso. Como en otros años electorales, en el 2012 los que abogan por la paz, la justicia y la igualdad tendrán distintas opiniones sobre el camino a tomar. Pero la mayoría estarán de acuerdo que hagan lo que hagan los activistas, voten o no voten, promuevan o no el voto, la Ocupación y la dinámica que ha lanzado agrega un nuevo elemento vital al paisaje. Como levantamiento de base enfocado en la desigualdad, con el 1% como blanco, denunciando a Wall Street y muchas veces al capitalismo mismo, el movimiento Ocupación y las formas que tomará en 2012 pueden presentar de forma directa temas importantes a grandes cantidades de personas y afectar de manera progresista las prioridades públicas.

La Ocupación tendrá el desafío de ampliar sus bases y buscar formas de incluir más de los que componen el 99% en sus actividades de acciones y su órbita directa. El mismo desafío corresponde a las otras iniciativas inspiradas y renovadas por Ocupación que intentan movilizar en base a uno u otro aspecto de la agenda progresista o radical. ¿Podemos enfrentar ese desafío? Hagamos una resolución con el año nuevo de ayudar a asegurar esto y actuar de acuerdo con nuestros deseos y sueños de la vida posible.

The views expressed here are those of the author and do not necessarily represent those of the entire War Times project

I have worked in human services for much of the past decade; during that time, I acquired an intimate viewpoint on the suffering that structural violence causes in the everyday life of our nation. In writing for War Times, I am particularly concerned with how the United States military machine – consuming hundreds of billions of tax-dollars on an annual basis to wage war and export death – has left us with fewer resources at home for health care, public education, affordable shelter, living wage jobs, domestic violence shelters, and other critical social needs.

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